Quien se mete a maromero, se puede romper el cuero.
Quien de joven come sardinas, de viejo caga las espinas.
Quien roba una vez, roba diez.
Ser capaz es ser útil, ser incapaz es ser algo menos.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
La humanidad se divide en tres clases: los inamovibles, los móviles y los que se mueven.
A la pereza persigue la pobreza.
Idos los ladrones se toman mil precauciones.
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
Pasado el tranco, olvidado el santo.
La abundancia hace infelices a los ricos.
Esquílalas pero no las desuelles
Partí una, partí dos, partí tres..., salieron vanas. Las palabras de los hombres son como las avellanas.
Tu eres tu propia barrera; sáltala desde dentro
No cuentes los pollos antes de incubarlos.
Habla cuando te hablen; acude cuando te llamen.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
Candil que no tiene mecha, no aprovecha.
Mala es la hembra, peor es la sed; si una mata, otra también.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
Afición que más daña que aprovecha, enseguida se desecha.
Rico y de repente, no puede ser santamente.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
Ni arroz pasado, ni guiso ahumado.
Estrenar casas y domar potros, otros.
Esconder la ignorancia es hacerla crecer.
Hay confianzas que dan asco.
Variante: Váyase lo perdido por lo ganado.
A palabra necias, oídos sordos.
No me pongas palabras en la boca que no he pronunciado!
Quien dice lo verdadero, no peca por embustero.
Gran riqueza cien quebraderos de cabeza.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
Hablando la gente se entiende.
Se habla de buenas acciones sin llevarlas a cabo y se hacen buenas acciones sin hablar de ellas
De desagradecidos está el infierno henchido.
Si tu vida es adversa, pon la reserva.
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
Los dioses ayudan al que trabaja
No busques donde no hay.
Si un desgraciado sube a una montaña, las piedras le caen encima, incluso de abajo hacia arriba
Con rabia el perro, muerde a su dueño.
Mi mujer ha malparido, trabajo perdido.
Las cosas más importantes de la vida no son cosas.
El cuerdo en cabeza ajena escarmienta.
Saco lleno no se dobla. Saco vacio no se para.
Los enemigos del hombre son tres:Suegra,cuñada y esposa.