Una regla tiene el juego, para siempre ganar: no jugar.
Cuchillo malo, corta en el dedo y no en el palo.
El derecho de los pobres no es más que llanto
Un momento puede hacernos infelices para siempre
Las estaciones construyen una fortaleza y la derruyen
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
Lo que te dice el espejo no te lo dice tu hermana carnal.
Quien caza sin perros, se pierde en los cerros.
El mal hablar es semilla del mal obrar.
Tan bonita la dentadura y tan mala la pronunciación.
Administrador que administra y enfermo que enjuaga, algo traga.
Las malas noticias siempre tiene alas.
Ron, ron; tras la capa te andan.
Ausentes y muertos, nadie se acuerda de ellos.
Escritura es buena memoria.
Es de gran dolor no ser loado, siendo digno de loor.
Administradorcillos, comer en plata y morir en grillos.
Hablar a tiempo requiere tiento.
La aguja en el dedo hace mal, pero no en el dedal.
Nunca creas que lo evidente es la verdad.
La experiencia es a veces dolencia.
Consejo tardío, consejo baldío.
No hay que reírse de la felicidad
No tengas miedo de una pequeña curva para enderezar una recta.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
La gloria no estriba en no fracasar nunca sino en levantarse cada vez que caigas.
Padres viejos, hijos huérfanos.
Dejar lo cierto por dudoso, es peligroso.
Tabernero que bebe, termina donde no debe.
Por charlatán y pedante, se destaca el ignorante.
El que vive de ilusiones muere de desengaños.
No muevas lo que esté bien.
Matar dos pájaros de un tiro.
El que paga mal, paga dos veces.
Más vale poco pecar que mucho confesar.
A perro que no conozcas, no le toques las orejas.
Una vez al año, y ésa con daño.
Lo que no se hace a la boda no se hace a toda hora.
A ruin, ruin y medio.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
A quien amasa y cuece, muchas cosas le acontecen.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Una cosa solo puede ser buena de una manera; mala, de quinientas.
Quien hace, aplace.
El que mucho habla, poco acierta.
Porotos a medio día y a la noche porotos, mala comida y mala cena.
Zapatero amigo, las suelas quemadas y el hilo podrido.
Decir bien y obrar mejor.
Las palabras sinceras no son elegantes, pero las elegantes no son sinceras.