Las letras con sangre entran.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
Boca de verdades, cien enemistades.
Antes de acabar, nadie se debe alabar.
Libro prestado, libro perdido.
Emplearse en cualquier bobada, es mejor que no hacer nada.
Echando a perder se aprende.
Es demasiado necio para ser loco.
A su costa aprende el necio, y a costa del necio el cuerdo.
Quien no mira el derrotero, es majadero.
No te dejes aconsejar por un perdedor.
Ama a quien no te ama, responde a quien no te llama, andarás carrera vana.
La cosa más baladí, para algo puede servir.
La glotonería acaba con muchos.
De los tuyos hablarás, pero no oirás.
Las cosas caen por su propio peso.
Prometer, prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido.
Tontos y locos, nunca fueron pocos.
Callos y caracoles, no es comida de señores.
El hombre descalzo no debe andar entre espinos.
Lo bello es difícil.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
El uso hace diestro, y la destreza maestro.
Hazte responsable de tus actos.
Cerner, cerner, y sacar poca harina.
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
Te cierran una puerta y te abren diez.
La comida entra por los ojos.
En amores: Corazones y en Empedradas: Zapatos.
Más puede preguntar un necio que responder el cuerdo.
Ve tu camino para no tropezar.
Paciencia, hermanos y moriremos ancianos.
Demasiado pedo para la mula.
Mear claro y recio deja al médico por necio.
Olvidar una deuda no la paga.
Un paso en falso se hace deplorar toda la vida.
Variante: Buena es la tardanza, que hace la carrera segura.
Riñen los ovejeros y perecieron los quesos.
Hay que dar para recibir.
Mira que no está el horno para bollos.
Nadie es tan bruto que tire piedras a un árbol sin frutos.
Creer a pie juntillas.
Hortelano tonto, patata gorda.
Dar palos de ciego.
El que de veras quiere dar, no ofrece.
El fraile, la horca en el aire.
Querer a quien no me quiere, mal haya quien tal hiciere.
Lo pasado, pisado.
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.