No todas las preguntas merecen una respuesta.
Dies ila, dies ila, si eres bobo espabila.
No hagas trampa en que caigas.
Edificar sobre arena no es buena labor.
Casar, casar empieza bien y termina mal.
De un mal nacen siete, cuando no veinte.
No hay palabra mal dicha si no fuese mal entendida.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Nunca peca por estulto, quien sabe escurrir el bulto.
Quien bien tiene y mal escoge, si sale mal que no se enoje.
En el amor y en las luxaciones las recaídas son frecuentes
Clérigos, frailes y pardales, son malas aves.
La honestidad excesiva raya en la estupidez.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Quien fracasa con frecuencia, va ganando en experiencia.
Puedes darle un consejo a alguien, pero no puedes obigarlo que lo siga.
Ignorante malo, mucho daño hace.
Quien tiene boca se equivoca pero el que tiene seso, no dice eso.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
Meter aguja y sacar reja.
Cuida bien lo que haces, no te fíes de rapaces.
Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
Dios no cumple antojos, ni endereza jorobados.
Todo salto tiene riesgo.
Oye lo que yo digo y no mires lo que hago.
Mejor precavido, que arrepentido.
Desengaños y sinsabores matan a los mejores.
Variante: En arca abierta, hasta el justo peca.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
La falta de competencia, produce ineficiencia.
Bofetón amagado, nunca bien dado.
Las calamidades son la piedra de toque de un hombre valeroso.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
No hay camino sin tropiezo.
Llegar y pegar es mucho acertar.
Hablando mal y pronto.
Haz tres veces una cosa que está mal hacer y ya te parecerá buena.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
Atender y entender para aprender.
Deudas tienes y haces más, si no mientes, mentirás.
La ocasión hace al ladrón y el agujero al ratón.
La sugestión obra.
Los ojos se abalanzan, los pies se cansan, las manos no alcanzan.
No está bien el fuego junto a las estopas.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
Cinco dedos en una mano, a las veces hacen provecho y a las veces hacen daño.
Buscando lo mejor suele desaprovecharse lo bueno.
La culpa del asno echarla a la albarda.