A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
Pegue una aguja y se perfore (para ver cómo lastima) antes que usted perfore en otros.
Vale más medir y "remedir", que cortar y arrepentir.
Bien te quiero y mal te hiero.
Nunca te metas con una más jodia que tu; porque se joden los dos.
Por unos pierden otros.
Amistad quebrada, siempre mal lanada.
No ser escaparate de nadie.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
No hay malos maestros sino malos alumnos.
Mulas y amigos faltan en los peligro.
Quien guarda valores, padece temores.
Lo que no puede uno, pueden muchos.
Emprestaste, perdiste al amigo.
Hijos criados, duelos doblados; y casados, redoblados.
A misa temprano nunca va el amo.
Muchos a dispoñer, ningún a cumprir.
Hay quien no ve su camino.
El mal del milano, las alas quebradas y el pico sano.
Si no hubiese tercos, no habría pleitos.
Empezar mal y terminar bien, pocos ojos lo ven.
La mula y la mujer son malos de conocer.
Todo en exceso hace daño.
No hacen viejos los años, sino otros daños.
El pecado te acusa.
Don sin Din, gilipollas en latín.
El mal escribano, le echa la culpa a la pluma.
Paciencia y barajar.
Modestia exagerada, modestia falsa.
Los falsos amigos y las deudas, siempre llegan sonriendo.
Las enfermedades son el impuesto que se paga por los placeres prohibidos.
Demasiada amistad genera enfados
Buscar los tres pies al gato.
Casa donde la mujer manda, mal anda.
Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar, perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo.
Gracias que hacen pero no la ven.
Atente al santo y no le reces.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
La mula reparando y le avientas el sombrero.
Las palabras solo son buenas cuando van acompañadas de las obras.
Razonar para reñir, es cosa de reír.
Libros cerrados, no hacen letrados.
En lo ajeno, reina la desgracia.
La falta del amigo hase de conocer, no aborrecer.
Quien anda mal, acaba mal.
Ira, miedo y celos fieros, son muy malos consejeros.
Años pares, abrir los costales; años nones, pocos montones.
Ofensa hace a los buenos quien a los malos perdona.
Enójate pero no pegues.
No ojos que lloran, sino manos que laboran hacen falta para remediar males.