Fraile descalzo se pone las botas de los demás.
Que no te den gato, por liebre.
Más ciego no puede haber, que aquel que no quiere ver.
El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.
Quien en un año quiere ser rico, al medio le ahorcan.
El cuerdo en cabeza ajena escarmienta.
Mal se conciertan dos pobres en una puerta.
La riqueza es para el que la disfruta, y no para el que la guarda.
Componte para el marido y no para el amigo.
Al agradecido, más de lo pedido.
Juez que admite regalos, llevarlo a palo.
Ama de buen grado, si quieres ser amado.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
Amor mezclado con duro, fracaso seguro.
En el modo de escupir se conoce el que es baboso.
Chimenea nueva blanca unos días, y al cabo negra.
Estudiante que no estudia, en nada bueno se ocupa.
Hasta las hienas quieren a sus hijos.
Hermoso cagar de ventana, el culo para la calle.
El camino del infierno está empedrado de buenas intenciones.
La sabiduría inútil solo se diferencia de la tontería en que da mucho más trabajo.
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
La gente mala se muere de vejez.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
Conquista el amor solo aquel que huye
El que todo lo niega, todo lo confiesa.
El que sacrifica su conciencia a la ambición quema una pintura para obtener las cenizas.
Para aprender, perder.
Ni domes potro, ni tomes consejo de otro.
Qué pacaya te echaste encima!
Malo es quien es bueno por interés.
Es mejor malo conocido que bueno por conocer.
Buenas palabras no cuestan cobre y valen más que plata.
El que muda de amo, muda de hado.
El pez que busca el anzuelo busca su duelo.
A tu mujer no la alabes, lo que vale tú lo sabes.
Dame gordura, darte he hermosura.
Como vinagre a los dientes y humo a los ojos es el perezoso para quienes lo emplean.
A mucho amor, mucho perdón.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
El deseo de aprender es natural en los hombres buenos.
Amor de lejos contentos los cuatro.
¿Qué hace con la moza el viejo?. Hijos huérfanos.
A la puta y al barbero, nadie los quiere viejos.
Candil que no tiene mecha, no aprovecha.
Nada más engreído que un tonto bien vestido.
Los nietos son hijos dos veces paridos.
El perro del hortelano, que ni come las berzas ni las deja comer al amo.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
O todos hijos de Dios o todos hijos del diablo.