Cada chupetón de teta, es un arrugón de jeta.
Más querría un dinero que ser artero.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Solo se cumplen los sueños de los que los tienen.
El que menos sabe suele ser el que más presume.
Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.
Lo comido por lo servido.
La Justicia y la razón, las más recias armas son.
Quien va a almorzar no invitado, es que no ha desayunado.
Me picaron las abejas pero me comí el panal.
Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
Fortuna te de Dios, que el saber poco te basta.
Una mentira, madre es de cien hijas.
Perro pendejo, no va a la gloria.
El amor y la luna se parecen: menguan cuando no crecen.
A la sombra de un hilo, se la pega una mujer a su marido.
Siempre que haya en este mundo amigos íntimos, estarán tan cerca como simples vecinos aunque se encuentren en los confines más remotos.
A lo que no puedas, no te atrevas.
Casa donde hay ruda, el ángel la saluda.
El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
Si clamares a la inteligencia, Y a la prudencia dieres tu voz; Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros, Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios. Proverbios 2:3-4-5
¿Vas a seguir, Abigaíl?.
Hijo eres, padre serás; cual hicieres, tal habrás.
Dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma opinión.
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
Más vale dar a ruines que rogar a buenos.
La sugestión obra.
Moza que anda mucho por lo oscuro, si no ha pecado es porque no pudo.
Las cosas lo que parecen.
Desde lejos te escribo, y desde cerca no te visito.
Ocurre en las mejores familias.
Felicidad de hoy, dolor de mañana
Vigila tus pensamientos pues se convertirán en palabras.
Reniego del árbol que ha de dar el fruto a palos.
Voz del pueblo, voz del cielo.
Cuando en casa engorda la moza, y al cuerpo el bazo, y al rey la bolsa, mal anda la cosa.
Aunque te veas en alto, no te empines, porque es condición de ruines.
A otra puerta, que ésta no se abre.
Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.
Mujer hermosa, niña e Higuera, no las garda Cualquiera.
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
Los verdaderos amigos son los que tenemos en el bolsillo
A grandes males, grandes enfermos.
Yo no lo entiendo, que tanta gente de bonete dónde mete.
Mas quiero viejo que me regale, que mozo que me mande.
La suavidad domina más que la ira.
La oportunidad se escapa por los pelos.
Aquel cuya sonrisa le embellece es bueno; aquel cuya sonrisa le desfigura es malo.
A la fuerza ahorcan.
A cada pajarillo agrada su nidillo.