Yo no lo entiendo, que tanta gente de bonete dónde mete.
Nuestros defectos nos imitan más cuando los observamos en otros.
Acude a tu oficio, que todo lo demás es vicio.
Perdiendo aprendí; más vale lo que aprendí que lo que perdí.
Alcalde de aldea, yo no lo sea.
Dádiva de lo mal ganado, no la recibe Dios con agrado.
Otoño presente, invierno en la acera de enfrente.
Variante: En Junio, la hoz en puño.
Es mejor deber dinero y no favores.
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
Al hombre harto, las cerezas le amargan.
Hombre prevenido, nunca fue vencido.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
Es mejor precaver que tener que remediar.
A ojo de buen cubero.
Ave de mal agüero, a mi vera no la quiero.
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
No es amigo ni es sincero, aquel que nos pela el cuero.
El que da lo que tiene no está obligado a dar más.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Cuando bebas, no manejes; se te puede dar vuelta el vaso.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
El que de joven se come la gallina, de viejo echa las plumas.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
Amor no mira linaje, ni fe, ni pleito, ni homenaje.
El ingenio obvia dificultades,.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
El que calla, otorga.
Al hombre de más saber, una sola mujer lo echa a perder.
Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
A perro macho lo capan una sola vez
Cuentas viejas líos y quejas.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Este navega con banderita de pendejo.
La paja solamente se ve en el ojo ajeno.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
El dueño del perro no obedece a su perro.
Juicio precipitado, casi siempre errado.
A casa nueva, puerta vieja.
El tronco de enero, no le pongas en el humero.
Ir por leña y volver caliente, le ocurre a alguna gente.
Lo que no se hace a la boda no se hace a toda hora.
Los celos son malos consejeros.
Es que los dos cojeamos del mismo pie.
El que con muchos se casa, a todos enfada.
Quien se empeña en pegarle una pedrada a la luna no lo conseguirá, pero terminará sabiendo manejar la honda.
El perro no come perro, ni el gorgojo come fierro.