Ingenuo y muy majadero, quien da la llave al ratero.
Afición que más daña que aprovecha, enseguida se desecha.
Chivo que se devuelve se esnuca.
Hijo casado, vecino airado.
Fiar del mozo y esperar del viejo, no te lo aconsejo.
El trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
Tantos trabajos y a la vejez andrajos.
No ofende quien quiere sino quien puede.
Vejez y mala salud remedian las faltas de la juventud.
Al hombre de rejo, vino recio.
El comedido sale jodido.
Cuando alguien tiene un vicio, o se caga en la puerta o se caga en el quicio.
Nadie aprende por cabeza ajena.
Viejo con moza, mal retoza.
El mucho joder empreña.
El que bien tiene y mal escoge, por mal que le vaya que no se enoje.
Por el alabado dejé el conocido y vime arrepentido.
Amagar y no dar es apuntar y no tirar.
No le quiere mal quien le quita al viejo de cenar.
Lleno es de bondad, quien nunca llegó a envidiar.
El vicio, saca la casa de quicio.
Casar, casar: bueno es de mentar y malo de llevar.
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.
Joya en una fea, la adorna pero no la hermosea.
Quien hace, aplace.
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
El hijo mal enseñado no será muy honrado.
Intelecto apretado discurre que rabia.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
A falta vieja, vergüenza nueva.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Nadie envejece a la mesa.
El que escucha consejos, llega a viejo.
El joven conoce las reglas pero el viejo las excepciones.
El necio hace al fin lo que el discreto al principio.
El ocio no quede impune; quien no trabaje, que ayune.
El amo imprudente hace al mozo negligente.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
La envidia es carcoma de los huesos.
Solo el más necio no aprende lo que los necios enseñan.
El malo para mal hacer, achaques no ha menester.
Quien a viejo quiera llegar, a los viejos ha de honrar.
Al trabajo, por su vejez, no le engañan ni una ve.
Darle a uno mala espina.
Quien se aconseja a sí mismo se enfada
A buenos ocios, malos negocios.
En lo ajeno, reina la desgracia.
Un manjar continuado, enfada al cabo.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.