El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
El bobo José Mamerto, tras de jetón, boquiabierto.
La envidia, dice el autor, es martillo destructor.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
El que no aprende es porque no quiere.
Mal se honra hombre con lo ajeno.
Oficio merdulero, criar al hijo y después al nieto.
El que no coge consejeros no llega a viejo.
Quien solo come ajo, no hará buen trabajo.
Hacer enseña a hacer.
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
Ser desagradecido es de mal nacidos.
Ni domes potro, ni tomes consejo de otro.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
No encomie un vado hasta que lo hayas pasado.
El ejercicio hace maestro al novicio.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
Quitame de ahí es paja. (Se realizaba en la recolección, para molestar a alguien colocando una paja en su hombro para provocar una pelea).
Buen corazón quebranta mala ventura.
Nunca te arrepientas de lo que has hecho, arrepiéntete de lo que has dejado de hacer.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
Al mal dar, tabaquear.
Entre hoz y vencejo muere la mujer y huye el mancebo.
La necesidad tiene cara de hereje.
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.
El vicio envilece y la virtud ennoblece.
El que anda con un cojo, si al año no cojea, renquea.
Gran desengaño, gran lección, aunque con daño.
Favor retenido, no debe ser agradecido.
Saber y no recordar, es lo mismo que ignorar.
En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
Buena vida si refrenas tu ira.
Nadie aprecia el bien que tiene, mientras que no lo enajene.
Aguardiente arrancarejas, no la bebas.
Comer ajo y beber vino no es desatino.
Quien fuerza ventura, pierde rencura.
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
A borracho o mujeriego, no des a guardar dinero.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
El avariento nunca está contento.
No conviertas en amigo al que has vencido
Del joven voy, del viejo vengo.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
¿Mirón y errarla?.
Perdono al que me ha ofendido pero la ofensa no la olvido.