El rey fue viejo a Toro y volvió mozo.
La ocasión llega, llama y no espera.
Caldera observada no hierve jamás.
Morrocoy no sube palo ni que le pongan horqueta.
Burla con daño, no cumple el año.
Le dan en el codo y cae en la caja de ahorros.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
Una sola vez no es costumbre.
El hombre mal hablado, tendrá un hijo desvergonzado.
Ninguno nace maestro pero se hace con el tiempo.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
Fruta nueva? ¿quién no la prueba?
Sayo que otro suda, poco dura.
Contra el feo vicio de pedir, existe la noble virtud de no dar.
Hasta de una piedra necesita uno, para darse un hocicaso.
Come a gusto y placentero, y que ayune tu heredero.
El gusto se rompe en géneros.
No le falte tabaco ni vino a quien hace camino.
El que toma el nombre de la madre, por ruin deja a su padre.
Quien ofende al amigo no perdona al hermano
Se ve la paja en el ojo ajeno y no se ve la viga en el propio.
El que nísperos come y bebe cerveza, espárragos chupa y besa a una vieja, ni come, ni bebe, ni chupa ni besa.
La razón y la paciencia, al fin vencen la insolencia.
Ni puta sin amigo, ni huerta sin cabrahigo.
Según es el dinero, es el meneo.
El corazón no envejece es el cuero el que se arruga.
Moza dominguera no quiere lunes.
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
El tonto con buena memoria recuerda las tonterías propias y las ajenas.
Lo cortes, no quita lo valiente.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
Nadie sabe bien su oficio si no lo toma por vicio.
No hacen viejos los años, sino otros daños.
La ventura es paño que poco dura.
Juventud que vela y vejez que duerme, señal de muerte.
Lo pasado, pasado, borrón y cuenta nueva.
Como tordo viejo en campanario, que de campanadas no hace caso.
Un consejo sin ayuda es como un cuerpo sin alma
Conejo que bien corre, no lo asan.
La franqueza no es agravio, ni ser sincero es resabio.
Panojal que embarba, garojo que desgrana.
La conciencia es cobarde y la culpa que no tiene fuerza para impedir rara vez es lo suficientemente justa como para acusar
A pan duro, diente agudo.
Cacarear y no poner huevo no es nada bueno.
El ofrecer no empobrece, es el dar lo que aniquila.
Quien anda en malos pasos, en uno quedará atascado.
A los treinta doncellez, muy rara vez.
Parejo como las calles de León.
Si el ocio te causa tedio, el trabajo es buen remedio.
Un viejo amigo es una eterna novedad