Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
No es bueno huir en zancos.
Los buenos maestros enseñan hasta cuando se equivocan.
Recibir mal por bien, todos los días se ve.
Obra con amores y no con buenas razones.
Amor que no es osado, amor poco estimado.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
Prohíbe a un tonto que haga una cosa, y eso es lo que hará.
A buey viejo, no le cates abrigo.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
El perro viejo cuando ladra da consejo.
Hacienda de pluma, poco dura.
Hay algo más en ello que un arenque vacío
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
De cuando en cuando, al desgaire, echa una canilla al aire.
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
Quien cava en noviembre, el tiempo pierde.
El que mucho habla, mucho yerra.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
El porrazo da más ira, cuando la gente nos mira.
Hoy en día, ya no respeta, ni el pájao a la escopeta.
Más vale tarde que nunca.
No es mal sastre el que conoce el paño.
Tened paciencia y tendrá ciencia.
El que habla es el que peca.
El hombre después que le roban, pone candado.
El que juega por necesidad pierde por obligación.
Remendar y dar a putas.
Ni ruin hidalgo, ni ruin galgo, ni ruin letrado.
De carbonero mudarás, pero de ladrón no saldrás.
El agua ni envejece ni empobrece.
El agradecido demuestra ser bien nacido.
Ningún hombre vale más que otro si no hace más que otro
Al asno rudo, aguijón agudo.
Hasta lo bueno cansa, si es en mucha abundancia.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
De los escarmentados nacen los avisados.
Buena es la vida de aldea por un rato, más no por un año.
Hacer que hacemos, y no hacemos nada.
Hortelano tonto, patata gorda.
Año de nieves, año de bienes.
Buena vida, padre y madre olvida.
Presidente bueno, como abuelo en putrefacción.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
Hombre bondadoso, nunca envidioso.
Mochuelo a principio de cazadero, mal agüero.
Paciencia piojo que la noche es larga.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
Agua, ni quiebra hueso ni descalabra.
En hacer bien nunca se pierde.