Hay un tiempo para soñar y otro tiempo para actuar. Solo el sabio sabe la diferencia.
Un fresno es bueno delante de la casa.
Ve con tu amigo hasta las puertas del infierno. Pero no entres
Maldición de puta vieja no va al cielo.
Variante: El perro y el niño, donde le ponen cariño.
Quien la haga que la pague.
Por el delito del herrero, mataron al carpintero.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
Jodido trato es comprar a cinco y vender a cuatro.
El can en Agosto, a su amo, vuelve el rostro.
Más sabe el que entiende la malicia que aquel que la pronuncia.
La mujer que de día calla por la noche manda.
Al cuervo no agrada el asno vivo, sino muerto.
La vida es aquello que te va sucediendo mientras tu te empeñas en hacer otros planes.
El honor es como un largo camino sin retorno, como un perfume de olor inaccesible.
Paso a paso se hace camino al andar.
A veces se llora de alegría.
Regalos, regalos, ¡a cuántos buenos hicisteis malos!.
El que camina, no estorba.
Al bueno por amor y al malo por temor.
O comer en plata, o morir ahorcado.
No se pierde lo que se dilata.
Las huellas de las personas que caminaron juntas nunca se borran.
La vaca no se acuerda de cuando era ternera.
Hacer de una pulga un elefante.
Dios da las nueces, pero no las parte.
Por San Fermín, el calor no tiene fin.
Corazón cobarde no conquista damas ni ciudades.
En mentando el ruin de Roma, por la puerta asoma.
El mundo es de los audaces.
Jugar la vida al tablero.
Dar puntadas.
Alternativa: Acabar a farolazos como el Rosario de la Aurora.
A casa de tu tía, más no cada día.
Bolsillo vacío, trapo le digo.
El que nace para buey, hasta cuernitos le salen.
Cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.
De mujer que es madre, nadie nunca mal hable.
La alegría intensa es cosa seria
Pasará, sea lo que sea.
Mal huye quien a casa torna.
Hay que engordar al cochino, para sacar buen tocino.
No se puede tapar el sol con un colador de cocina.
Mucho dinero, época virtude; poco dinero, mucha salud.
La lengua rompe huesos aunque ella no los tenga.
La verdad es como el aceite siempre sale a flote.
Mujeres xuntas, ni difuntas.
De aquella me deje Dios comer, que en Mayo deja los pollos y comienza a poner.
Cuando estás solo contigo mismo no puedes mentir.
No es necesario matar a un hombre en la víspera de su muerte.