Lo que hace con las manos lo debarata con los pies.
No hay mejor ciencia que paciencia y penitencia.
El cobarde es león en su casa y liebre en la plaza.
Dios nos libre del día de las alabanzas.
Chico llorón, boca abajo y bofetón.
Más corre un galgo que un podenco.
El amor, la picardía y la necesidad hacen buenos oradores.
Barriga llena, no cree en hambre ajena.
Para coger peces, hay que mojarse el culo.
Usted lea en su libro, que yo leo en el mío.
De padres gatos, hijos michinos.
Ir muy lejos es tan malo como no ir lo suficientemente lejos.
De sol de tarde, Dios te guarde.
Los de Morón como son, son.
Hablar bajo y obrar alto.
En llegando San Antón, ninguna niebla llega a las dos.
Contra el nacimiento y la muerte no hay remedio.
Me lamentaba de no tener mejores zapatos hasta que vi un hombre que no tenía pies.
El uso es maestro de todo.
Beberás y vivirás.
No hay fecha que no se llegue ni plazo que no se cumpla.
Este es carne de cañón.
La razón y el agua hasta donde dan.
Nieve en octubre, siete lunas cubre.
Un día de obra, un mes de escoba.
Quien siembra si llueve, el día pierde.
Vale más ser cobarde un minuto que estar muerto todo el resto de la vida.
El asesor financiero, no es quien arriesga el dinero.
Vino mezclado, vino endiablado.
Ir por los extremos no es de discretos.
A quien te da el capón, dale la pierna y el talón.
Con pretexto de amistad, muchos hacen falsedad.
Tira el buey, tira la vaca; más puede el buey que la vaca.
De cuarenta para arriba, ni te cases, ni te embarques, ni te mojes la barriga.
Barro y cal, encubre mucho mal.
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
La pizca, bien racionada, que el pisco no pone nada.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
Reza, pero no dejes de remar hacia la orilla.
Quien carece de camisa, no está obligado a ir a misa.
La sotana no hace al cura, ni el afeite la hermosura.
Inútiles platicas e inútiles libros, ni las tengan tus hijas, ni los lean tus hijos.
Dios no le da problema a nadie que no pueda resolverlo.
Huevos solos, mil manjares y para todos.
Al que le caiga el sayo, que se lo ponga.
Nadie se muere un minuto antes.
El hombre que hace su fortuna en un año debería ser ahorcado doce meses antes.
El viejo quiere más vivir, para más ver y oír.
Quien hijos ha, no reventará.
El diablo está en los detalles.