Mal es sufrir, pero sufrirlo mal es mayor mal.
Hay que engordar al cochino, para sacar buen tocino.
Aunque ande sin cincha, también relincha.
El viento y la marea no esperan a nadie.
Más envejecen las penas que las canas.
Mujeres xuntas, ni difuntas.
Cada fracaso nos hace más listos.
Por San Fermín, el calor no tiene fin.
La verdad es como el aceite siempre sale a flote.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
La paciencia es buena cura para todas las heridas.
Unos nacen con estrellas y otros estrellados.
Cobre gana cobre, que no huesos de hombre.
Decídmelo y lo olvidaré, enseñádmelo y lo recordaré, implicadme y lo entenderé, apartaos y actuaré.
Santo Domingo, mal pan y peor vino.
De aquella me deje Dios comer, que en Mayo deja los pollos y comienza a poner.
Quien primero viene, primero tiene.
Cosa prometida es medio debida, y debida enteramente si quien promete miente.
Se muere de vergüenza, no de miedo.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
La carne en calceta que la coma quien la meta.
Los grandes hombres no son grandes a todas horas ni en todas las cosas.
Buen comienzo, agüero de buen término.
El que nace para buey, hasta cuernitos le salen.
De tal colmena tal enjambre.
Patada de yegua no duele.
Un estómago hambriento no tiene ningún oído.
Quien busca encuentra, aunque otra cosa sea.
No la hagas y no la temas.
Llevar adarga para viivir vida larga.