Caballo de buena medra, no se cansa ni se arredra.
Holgad tenazas; que muerto es el herrero.
La fortuna es ciega y no sabe con quien juega.
Donde hubo fuego, cenizas quedan.
El amor y la tos no pueden ocultarse.
Entre un pastor y una garrota, no pasa la bota.
A las mujeres y a los charcos no hay que andarles con rodeos.
Ojo por ojo y diente por diente.
Cuando críe a los cuarenta, deja de hacer las cuentas.
Ojos que bien se quieren, desde lejos se saludan.
El cuchillo que no corta, si se pierde poco importa.
Quien tiene poco que ponerse, rápido está engalanado.
Con buena polla bien se jode.
A quien labora, Dios lo mejora.
La abadesa más segura, la de edad madura.
Mientras comemos, ¡qué buenos semos!; cuando ayunamos, ¡qué mal andamos!.
Andar con pies de plomo.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
No hay palabra mal dicha si no fuese mal entendida.
Paja al pajar y barberos a rapar.
Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas, puede cambiar el mundo.
Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.
Quien calladamente arde, más se quema.
Hay más santos que nichos.
A los ignorantes los aventajan los que leen libros. A Éstos, los que retienen lo leído. A Éstos, los que comprenden lo leído. A Éstos, los que ponen manos a la obra.
El relajo es dulce después del trabajo.
Nadie es profeta en su propia tierra.
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
Buena carrera del buen caballo se espera.
A un fresco, un cuesco.
Maldición de puta vieja no va al cielo.
Muchas veces los amos son los mayores sirvientes en la casa.
La voz que el culo emite, no hay arrastre de silla que lo evite.
Amor es el vino que más pronto se avinagra.
El honor es como un largo camino sin retorno, como un perfume de olor inaccesible.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
Amistad pasajera nunca es verdadera.
Zumo de parras, la alegría de la casa.
Dar puntadas.
Regalos, regalos, ¡a cuántos buenos hicisteis malos!.
Borrachez de agua, nunca se acaba.
En casa del rico, el vinagre se vuelve vino.
A la mujer y al caballo no hay que prestarlos.
Quien algo quiere ser, algo ha de comprender.
Un fresno es bueno delante de la casa.
Úntate con aceite, que si no sanares, te pondrá reluciente.
Hay un tiempo para soñar y otro tiempo para actuar. Solo el sabio sabe la diferencia.
Al bueno por amor y al malo por temor.
Está como padre, que le llevan la hija.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.