Los jovenes ricos, saben el precio de todo, pero el valor de nada.
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
De donde no hay no se puede sacar.
De los amigos me guarde Dios, que de los enemigos me guardo yo.
Libros y años hacen al hombre sabio.
El que lava la cabeza del asno, pierde el jabón, y el que predica en desierto pierde el sermón.
No solo hay que ser bueno sino demostrarlo.
La zorra vieja en el lazo se mea.
Quien no madruga, no caza boruga.
Dime caldero, que el caldero me llevo.
Cuando el sartén chilla, algo hay en la villa.
Quien el padre tiene alcalde, seguro va a juicio.
En San Antonio todo puerco es bueno.
Carne y pescado en una comida, acortan la vida.
La que da beso da d'eso.
Ora en juego, ora en saña, siempre el gato mal araña.
Cada uno muere de su vicio.
Muerte y venta deshace renta.
Quien se quiera matar, que coma coles por San Juan.
Agua y sol, tiempo de requesón.
Acabada la misa, se parten las obladas.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
Más vale tener malos amigos que buenos enemigos.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
El perro viejo no ladra sin razón.
Viejo que paga compañía, mantiene tres casas en un día.
Con carne nueva, vino viejo y pan caldeal, no se vive mal.
Si quieres miel no des puntapiés a la colmena.
Chico catorceño, come como grande y trabaja como pequeño.
Que largos son los años en la niñez y como se acortan en la vejez.
Dile al tonto que tiene fuerza y el tonto más fuerza hace.
A quien se hace el sordo, barreno gordo.
Nunca llueve a gusto de todos.
El que da y quita, con el diablo se desquita.
El mal pajarillo, la lengua tiene por cuchillo.
No sabe lo que es descanso quien no sabe lo que es trabajo.
Moza hermosa, con dinero; yo, forastero, ¿y a mí me la dan?. Trapalán, trapalán.
A abril alabo, si no vuelve el rabo.
Parientes y señor, sin ellos se está mejor.
Cuarentón y solterón... ¡que suerte tienes cabrón!.
El Sil lleva el agua y el Miño la fama.
Aunque el bien más se dilate como se alcance no es tarde.
Lo más placentero, no es tan duradero.
Aquél es buen día, cuando la sartén chilla.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
Algo debe de querer quien te hace fiestas que no te suele hacer.
En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía.
Anda el hombre a trote por ganar su capote.
No hay bueno que no pueda ser mejor, ni malo que no pueda ser peor.
A rocín de halconero, mal le medra el pelo.