El viaje no ha acabado aunque ya se vea la iglesia y el campanario
Guárdate de aquel demasiado inclinado a hacer favores y ofrecer su amistad, ya que algún día te exigirá su retribución.
Si prestas, o pierdes el dinero o ganas un enemigo.
El que aprende con pelos abajo, aprende poco y con trabajo.
Ninguno do otros es señor si no lo es del corazón.
Abogado en el concejo, hace de lo blanco negro.
Muchos componedores descomponen la novia.
Mandar quiero, aunque sea en un gallinero.
Donde bien te quieren irás pocas veces; donde mal, nunca irás.
En la naturaleza, no hay castigos ni premios, solo consecuencias.
Si iniciaste el camino por voluntad propia mil ri parecen uno solo. (El ri es una unidad de medida de longitud japonesa)
Refrán es, verdadero, que quien sirve más, vale menos.
El que se prepara para lo malo, lo recibe preparado y amortigua el golpe.
Date tono Mariquita, que un aguador te solicita.
Comer hasta enfermar y ayunar hasta sanar.
Más vale muerte callada que desventura publicada.
Para que no se espante el borrico por delante.
Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
Palabras melosas, siempre engañosas.
Quien monta un tigre corre el riesgo de no poderse bajar nunca.
La primavera la sangre altera.
A cautela, cautela y media.
Nadie se mira su moco, pero sí el que le cuelga al otro.
Cuando el niño dienta, la muerte tienta.
El caballo del judío, harto de agua y bien corrido.
El que pierde y dice que no lo siente, es un puto, ladrón, cornudo y miente.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
Al mal pagador más vale darle que prestarle.
Un hombre con buen talento, vale por ciento.
Aguja que doble, para sastre pobre.
Variante: Dejar lo cierto por lo dudoso, no es atinado ni provechoso.
Variante: Ver para creer, y no toda vez.
Calle el que dio y hable el que recibió.
Un real de deuda, otro acarrea.
Buey viejo, surco nuevo.
Amor de mujer y halago de can, no duran si no les dan.
A quien en alabar lo bueno se queda corto, mírale el rostro.
Aceite de oliva, todo el mal quita.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
Haz bien y échalo al mar; si los peces lo ignoran, Dios lo sabrá.
El que dice tener palabra, al final no te cumple nada.
A quien has acallado no le hagas llorar.
A barba, ni tapia, ni zarza.
Abarata, tendero, y ganarás más dinero.
El dolor hace pensar al hombre. El pensamiento hace al hombre sabio. La sabiduría nos conduce a la verdad.
Boda, en igualdad, hasta en la edad.
Enfrenta la lengua; considera y rumia las palabras antes de que salgan de la boca.
El que nace postrero, llora primero.
El que se fue a la villa, perdió su silla y el que se fue a Torreón, su sillón.