Si quieres ganarte un enemigo, presta dinero a un amigo
El que nace postrero, llora primero.
Esto es de rompe y rasga.
A barba, ni tapia, ni zarza.
La fortuna es de vidrio y se quiebra con cualquier golpecillo.
No es villano el de la villa, sino el que hace la villanía.
A quien en alabar lo bueno se queda corto, mírale el rostro.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.
Aceite de oliva, todo el mal quita.
En los grandes aprietos, crece el entendimiento.
El que tiene ovejas, tiene pellejas.
Calle el que dio y hable el que recibió.
Zúñeme esta oreja; mal está diciendo de mí alguna puta vieja.
Negocios largos, nunca bien acabados.
Las necedades del rico pasan por sentencias en el mundo.
Un buen pedo puede hacer ruido largo tiempo.
A buen adquiridor, buen expendedor.
Buenas cuentas, conservan amistades.
Aborrece y serás aborrecido; quiere con amor de verdad y serás correspondido.
La confianza mata al hombre.
Ninguno pierde jugando lo que gano cavando.
A quien has acallado no le hagas llorar.
Hombre intranquilo vale por diez.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
A quien mucho miente, le huye la gente.
Buey viejo, surco nuevo.
Blas, si por malvas vienes, mal vas.
Frente al amor y la muerte no sirve de nada ser fuerte
Cuando en casa engorda la moza, y al cuerpo el bazo, y al rey la bolsa, mal anda la cosa.
La que de treinta no tiene novio, tiene un humor como un demonio.
A poco pan, tomar primero.
De buenas en el juego, de malas en El amor.
El que come y canta algún sentido le falta.
Modestia exagerada, modestia falsa.
Dejar al gato con el pescado.
El trabajo no mata a nadie.
No escupas contra el viento.
El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
El amor y la nariz enrojecida no pueden ocultarse.
El que se fue a la villa, perdió su silla y el que se fue a Torreón, su sillón.
Vive de tal suerte, que ni te encante la vida ni te espante la muerte.
Agua de navazo, ensancha la barriga y estrecha el espinazo.
Siempre es bueno tener palenque donde rascarse.
Mientras uno calla, aprende de los que hablan.
Usted no puede enseñar el camino al gorila viejo.
Ni poeta con dinero ni mujer sin pero.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
Más vale acostarse sin cena que levantarse con deuda.
A la mujer honrada, su propia estima basta.
Gallina que no come, no pone.