Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
La víbora y la mujer tienen la ponzoña en la boca.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
La pascua del aldeano, la barba hecha y el tejuelo en la mano.
Poco dura la alegría en la casa del pobre.
No todo es miel sobre hojuelas.
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
El que tal ha padecido, ése se compadece del doliente y del herido.
Lo que hace tu mano derecha que no lo sepa tu izquierda.
Si prestas, o pierdes el dinero o ganas un enemigo.
Cuando la gana de joder aprieta, ni el culo de los muertos se respeta.
La paciencia en un momento de enojo evitará cien días de dolor.
Guárdate de aquel demasiado inclinado a hacer favores y ofrecer su amistad, ya que algún día te exigirá su retribución.
A osadas, que quien lo dijo no mintió.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
Quien casa una hija, gana un hijo.
Una que hice y tres que pensé hacer, cuatro que me apunté.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
Ninguno más fama tiene que la que darle quieren.
Antes te quedes manco, que eches una firma en blanco.
El que aprende con pelos abajo, aprende poco y con trabajo.
Nunca tiene razón quien no tiene dinero.
Hacer la del humo.
Una golondrina no hace verano.
Quien en vida echa maldiciones, en la muerte no reza oraciones.
Un año bueno y dos malos, para que nos entendamos.
De tu dinero, no hagas a nadie cajero.
Asno de gran asnedad, quien pregunta a una mujer su edad.
Muchos componedores descomponen la novia.
El vergonzoso se muere de hambre entre dos panes.
Día nublado engaña al amo y al criado.
Dar tiempo al tiempo que no se ganó Zamora en una hora.
Amigo de muchos, amigo de ninguno.
Hijos casados, duelos doblados.
Fue puta la madre y basta; la hija saldrá a la casta.
Los pies del hortelano no echan a perder la huerta.
Donde bien te quieren irás pocas veces; donde mal, nunca irás.
Refrán es, verdadero, que quien sirve más, vale menos.
El que se prepara para lo malo, lo recibe preparado y amortigua el golpe.
El buen vino, venta trae consigo.
No hay mejor espejo que el amigo viejo.
Hay que arar con los bueyes que se tenga.
No busques por amigo al rico ni al noble, sino al bueno, aunque sea pobre.
Hasta la hormiguilla tiene su colerilla.
Al mal pagador más vale darle que prestarle.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
El que no tiene hechas no tiene sospechas.
El que tiene su cohombro, que se lo eche al hombro.
El veinte de Enero, San Sebastián el primero.
No hay mejor reloj ni campana, que comer cuando da la gana.