Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
Malo es errar, pero peor es perseverar.
Chico hoyo hace el que se muere apenas nace.
Mozo sermonero o no tiene novia o no tiene dinero.
Quien tenga vidrieras, no azuze pedreras.
Quien envidioso fuere, antes de tiempo fuere, antes de tiempo muere.
Juez que dudando condena, merece pena.
No hay año sin desengaño.
El hijo del bueno, pasa malo y bueno.
Una deuda, veinte engendra.
Inútil como cenicero en moto.
Yerno, sol de invierno, sale tarde y pónese luego.
El ignorante es poco tolerante.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
Ni mejor porque el concejo lo pide, ni peor porque lo olvide.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
La vejez es deseada, pero cuando llega, odiada.
Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
Ni buen consejo de moza, ni buena camisa de estopa.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
Vale más tener que no desear.
Al borrico viejo la mayor carga y el peor aparejo.
Odios de mortales no deben ser inmortales.
El asunto de la jodienda no tiene enmienda.
Culpa no tiene quien hace lo que debe.
Juventud, calor y brío; vejez, tembladera y frío.
A la par es negar y tarde dar.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
Mucho ojo, que la vista erro.
Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
Niño que no ríe a las siete semanas, o es ruin o tiene ruines amas.
A pan ajeno, navaja propia.
El que va para viejo va para pendejo.
El jornal del pobrete, por la puerta entra y se va por el retrete.
Hechos son amores y no buenas razones.
Ante la duda, abstente.
Hacienda que otro gano poco duró.
A veces un veneno, para sacar otro es bueno.
Mal lo aliña quien en sus tiempos no labró la viña.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
Aseada aunque sea jorobada.
Alfayate sin dedal, cose poco, y eso mal.
Canas y dientes, son accidentes; arrastrar los pies, eso sí es vejez.
Bien se sabe atrever quien nada tiene que aprender.
Amigo que no da, poco me importa ya.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
Al higo por amigo
Justo peca en arca abierta.
El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.
La mujer sabía edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.