El día que no escobé, vino quien no pensé.
El que quiero no me quiere, y el que no quiero me dan.
Va la moza al río, calla lo suyo y cuenta lo de su vecino.
El Rey es poco para su porquero.
No duerma tranquilo quien debe; que no hay plazo que no llegue.
Enseña la cautela que debe observarse para confiar un secreto, pues muchos, so capa de amistad, abusan del sigilo.
El que apura su vida, apura su muerte.
No hay puta sin ladilla, ni ducha sin pajilla
Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza.
Nadie llega a bachiller, sin estudiar y aprender.
Niño con siete niñeras se queda ciego.
Quien duerme no coge liebre.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
En la casa del cura siempre hay hartura.
El avaro es como el cerdo, esta bueno muerto.
Amigo en la adversidad, amigod de verdad.
Cuando el alumno esté listo para aprender, un maestro aparecerá.
Viaje de luna de miel; ni es viaje, ni ves luna, ni es de miel.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Quien no tiene culpas, no pide disculpas.
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.
A cántaro roto, otro al puesto.
Hecha la ley, hecha la trampa.
Nadie sabe lo que hay en la olla más que la cuchara que la mueve.
Amistades que del vino se hacen, al dormir la mona se deshacen.
Niño que en la mesa canta, se atraganta.
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
Calma piojo que el peine llega.
Nacer de pie.
La que de treinta no sacó novio, tenga el humor del demonio.
Quien destruye una colmena, no espere una cosa buena.
La ciencia hace soberbios, la fortuna, necios.
No hay peor saber que no querer.
De los hombres se hacen los obispos.
Ten cuidado que un perro negro no se meta en medio
Buena es la justicia si no la doblara la malicia.
Dios te guarde de odioso señor y de compañía de traidor.
De joven maromero y de viejo payaso.
Desdichas y caminos hacen amigos.
Un hombre es juzgado por la compañía que lo rodea.
Lo que abunda nunca daña, cuando no es mal ni cizaña.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
Olla remecida u olla bien cocida.
El que no sabe, es como el que no ve.
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
Reflexionar tres veces antes de obrar.
Tanto pedo para cagar aguado.
A hombre desgarbado, dale de lado.