Los hijos del herrero no tienen miedo a las chispas.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
Gallina que cacarea, pierde el huevo.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
Quien ha probado un buen pez, quiere comerlo otra vez.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
No esperes nada de aquel que promete mucho.
Una buena dote es un lecho de espinos
Cuando siembres siembra trigo que chícharos hacen ruido.
El camino del infierno está empedrado de buenas intenciones.
Para vivir con alegría, hijos sanos y hacienda en medianía.
Hablar bien y hacer bien terminan con la misma letra; hablar bien es bueno, pero hacer bien es mejor.
Hay quien mea en caldera y no suena, y hay quien mea en lana y atruena.
La envidia y la ira solo consiguen acortar la vida.
Comprar al pobre, vender al rico.
De ventero a ladrón, no hay más que un escalón.
El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
Ante la duda, la Charly.
No hay que mentar la soga en casa del ahorcado.
El cerdo no sueña con rosas, sino con bellotas.
Quien hace leña en ruin lugar, a cuestas la ha de sacar.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
Estoy como gallo en corral ajeno
Por los ojos entran los antojos.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
El que juega con fuego, se quema.
Bailaré según tu música.
Porque un borrico te dé una coz, ¿vas tú a darle dos?.
Vigila tus pensamientos pues se convertirán en palabras.
En casa limpia los ángeles bailan de gusto.
Ama al grado que quieras ser amado.
Al toro hay que agarrarlo por los cuernos.
En Diciembre, se hielan las cañas y se asan las castañas.
Dar al olvido.
Ni hagas cohecho ni pierdas derecho.
Entiende bien la dicción, antes de armar discusión.
A quien da y perdona, nácele una corona.
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
Quedarse sin el chivo y sin el mecate.
Vamos arando dijo la mosca sentada arriba de los cachos del buey.
Si te hace caricias el que no te las acostumbra a hacer, o te quiere engañar o te ha menester.
Holgad tenazas; que muerto es el herrero.
Abaja acá, gallo, que estás encaramado.
Escucha el viento... que inspira
Los ajos en Navidad, ni ácidos sin por sembrar.
Solo un tonto mete los dos pies en el agua para ver su profundidad.
Está permitido, en tiempo de peligro, andar con el diablo hasta haber atravesaado el puente.
Ni puta seas, y hagas las semejas.
Comamos y triunfemos, que esto ganaremos.