Hay que darle al niño malo, más amor y menos palo.
No pica la abeja a quien en paz la deja.
No es lo mismo los palos de la reja que los pelos de la raja.
Cuídate de los lobos con piel de cordero.
Abrazo de ciego, golpe seguro.
La enfermedad y el anciano, siempre de la mano.
El que está, y no está por su gusto, que se joda es justo.
Ni calentura con frío, ni marido en casa continuo.
Pan para hoy, hambre para mañana.
Limosnero y con garrote.
Hacerlo mal y excusarlo peor.
Asno de dos, válgale Dios.
La necesidad agudiza el ingenio.
Estas son de mi rodada.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
El pan bien escardado hinche la troja a su amo.
Dios da las nueces, pero no las parte.
A los desgraciados les salen gusanos en la sal
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
Copas son triunfos.
El hijo muerto, y el apio al huerto.
Quitame de ahí es paja. (Se realizaba en la recolección, para molestar a alguien colocando una paja en su hombro para provocar una pelea).
El que coge el mal por su mano, que vaya al infierno a quejarse.
Hacerse el tigre, para que no se lo coman los gatos.
Las calamidades son la piedra de toque de un hombre valeroso.
Dios nos libre de la cólera de un hombre manso.
El bien no se sabe fuera del hogar, mientras que el mal se transmite a la lejamía.
Jugar con fuego es peligroso juego.
La mujer en soledad piensa solo en la maldad.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Una juventud que no cultiva la amistad con los ancianos es como un árbol sin las raíces.
El que tiene buenos padrinos, no se cae dentro de la pila.
A la sierra, ni dueña ni cigüeña.
El que cree en espantos, hasta de la camisa se asusta.
Quien espera salud en muerte ajena, su propia vida condena.
Aunque me eches losperros al rabo, me lleve el demonio si dejo el nabo.
El muerto en la guerra no sacó ningún provecho.
Alegría no comunicada, alegría malograda.
Quien gana la primera, pierde la postrera.
Una vez al año, y ésa con daño.
Nada tiene al que nada le basta.
Cuando el vil está rico, no tiene pariente.
Más sabe el loco en su casa que el cuerdo en la ajena.
La naturaleza se toma el mismo trabajo en hacer a un mendigo que a un emperador.
Ni por rico te realces, ni por pobre te rebajes.
Hablando nos entendemos.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
Quien coma la carne, que roa el hueso.
Pan ajeno nunca es tierno.
Ni el caballero buen consejo, ni el letrado buen encuentro.