Quien picha lejos y pede fuerte no tiene miedo a la muerte.
Al amigo, con su vicio se le debe querer y atender.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
Cuando el diablo canta, contento está el infierno.
En casa del mezquino, más manda la mujer que el marido.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
No hacen viejos los años, sino otros daños.
Lo ajeno más que lo propio parece bueno.
A quien pasea con malas juntas, no le faltan problemas.
Cuerpo harto, a Dios alaba.
Matar un tigre.
Hay que hacer de tripas corazones.
Los señores hablan de cosas, los criados de personas.
La bondad vence la maldad como el agua al fuego
Justo es que temas al que teme a la pobreza.
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.
Internarse en una montaña infestada de tigres, a sabiendas de que los hay.
Quien de mucho mal es ducho, poco bien le basta.
No le falte tabaco ni vino a quien hace camino.
El casado casa quiere.
El que vive de ilusiones muere de desengaños.
En tu comunidad, no luzcas tu habilidad.
A quien le duele la buba, ese la estruja.
A cada necio agrada su porrada.
El que ríe de lo que desconoce esta en el camino de ser un ignorante.
De esas pulgas, no brincan en mi petate.
Cada abeja vive en su colmena y no se mete en la ajena.
Ambicioso subido, pronto caído.
Amor de lejos contentos los cuatro.
Cada cual se cuelga lo que mata.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
Quien empieza ganando, acaba llorando.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
Para que te miren bien, nunca mires con desdén.
Las malas noticias siempre tiene alas.
No merma el daño el ser muchos a llorarlo.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
Prometer, prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido.
Amor no respeta ley, ni obedece a rey.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
A quien enferma para morir, ningún remedio puede servir.
El dar es honor; el pedir, dolor.
Me cortaron las piernas.
Pájaro de mar por tierra, tempestad segura o gran novedad
Entre bueyes no hay cornadas.
Prepárate para lo peor; lo mejor se cuidará de por sí.