Rey serás si hicieres derecho, indigno de ser rey si hicieres tuerto.
Donde no hay ganancia, cerca está la pérdida.
El que quiere mentir, alarga los testigos.
La mujer con su marido, en el campo tiene abrigo.
El siguiente vicio es la mentira, si el primero son las deudas.
Cuentas viejas líos y quejas.
La hambre no tiene aguante.
Cavas tu tumba con los dientes.
Ojos que bien se quieren, desde lejos se saludan.
No dejes para mañana comida, hembra o vino.
Jugar la vida al tablero.
Quien en tierra lejana tiene hijo, muerto le tiene y espérale vivo.
De Segovia, ni el aire ni la novia.
Cuando las arañas unen sus telas pueden matar a un león.
Si engañas a tu pareja, te engañas a ti mismo.
De lejanas regiones, mentiras a montones.
Ir a matar lobos no es para bobos.
Mal hace quien no hace bien, aunque no haga mal.
Nadie tira piedras a su propio tejado.
A quien presta nada le resta.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
La mucha alegría y la mucha tristeza, muerte acarrean.
La religión presenta pocas dificultades a los humildes, muchas a los orgullosos, insuperables a los vanidosos
El viejo y el horno por la boca se enciende.
Boca ancha, corazón estrecho.
Unos van delante y otros van detrás.
No hay fuego más ardiente que la lengua del maldiciente.
Quien en tiempo huye en tiempo acude.
Quien el incendio busca o se quema o se chamusca.
Aguja, sastre y dedal, os darán por medio real.
Cerca de la iglesia, lejos de Dios.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
El que no se fía, no es de fiar.
Cruz y raya, para que me vaya.
La desesperación convierte a un hombre infeliz en un hombre débil
A quien le duele una muela que la eche fuera.
Loquillo y los Trogloditas.
La reflexión consigue tantas victorias como la precipitación consigue derrotas.
Al hambre no hay pan negro.
Pagan justos por pecadores.
El corazón engaña a los viejos.
El espantajo solo dos días engaña a los pájaros; a los tres, se cagan en él.
Buenas palabras no hacen buen caldo.
Una buena cabra, una buena mula y una buena mujer, son muy malas bestias las tres.
Quien mal cae, mal yace.
No te fíes de las nieblas, ni de las promesas de suegra.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
Es mejor ser desconfiado, que resultar estafado.
La mujer, el caballo y la pistola no se prestan.
Al alcalde y a la doncella, no les diga nadie: "Si yo quisiera.".