Un invitado debe marchar a tiempo y no abusar de su bienvenida; incluso un amigo se vuelve molesto si se queda demasiado tiempo.
Ningún ladron quiere ser robado.
Cenas, soles y Madalenas, tienen las sepulturas llenas.
A casa de tu vecino a prestar favores y no a pedirlos.
Agua de sierra, y sombra de piedra.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
Un carbón ardiente, hace quemar al siguiente.
Alábate pato que mañana te mato.
Nunca pidas perdón antes que te acusen.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
En la mesa y en el juego, se conoce al caballero.
Con la cruz en el pecho, pero el diablo en los hechos.
Pan con ojos y queso sin ellos.
Papel, testigo fiel.
La honra y el provecho no duermen en el mismo lecho.
Ganar, poco vale sin guardar.
¡Largue el gallo que es de las ánimas!.
En aguas de extrema limpidez no puede haber peces, y hombre extremadamente exigente no puede tener compañeros.
Un hombre sin calzoncillos es el animal mas indefenso del mundo.
Por el alabado dejé el conocido y vime arrepentido.
El mal comido no piensa.
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
Los pastores serán brutales con las ovejas mientras las ovejas sigan siendo estúpidas.
El barbecho de enero hace a su amo caballero.
Guardado está lo que guarda Dios; pero lo demás, no.
Quien sabe adular sabe calumniar.
Pájaro que huye, no hace daño.
Cuando guían los ciegos, ¡ay de los que van tras ellos!.
A las burlas, así ve a ellas que no te salgan veras.
Guarda bien lo tuyo y no harán ladrón a ninguno.
No hay mejor vecina que tu cocina.
Contigo duerme y contigo come quien te los pone.
Si la serpiente oyera y el escorpión viera, no habría hombre que al campo saliera.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
Dios da frío según la ropa.
El tabaco, el vino y la mujer, al hombre echan a perder.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
Salvarse por los pelos.
Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can.
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
No perjudiques los proyectos del Dios ni descubras solo para ti la voluntad del Dios.
Hay burros que su bien no conocen, y cuando les rascan dan coces.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
Dios no se queja, mas lo suyo no lo deja.
Romperse el brial, más vale bien que mal.
Antes verdugo que ahorcado.
La letra, con sangre entra.
La tierra atrae tanto que los viejos caminan encorvados.
Un real de deuda, otro acarrea.