Cada uno dice quién es.
Con fabes y sidrina, nunca falta gasolina.
Caliente la comida y fría la bebida. Porque para ser sanas deben ser así.
Búsqueme que me encuentra. Como advertencia: no me provoques.
Mujer Besada mujer ganada.
No hay mejor condimento que el hambre.
Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
Tira el buey, tira la vaca; más puede el buey que la vaca.
Casamiento santo sin capa él y ella sin manto.
La carga cansa, la sobrecarga mata.
Del cobarde, no se ha escrito nada.
La que de treinta no tiene novio, tiene un humor como un demonio.
Antes muerte que vergüenza.
A buen amo, mejor criado.
Amor y sabiduría no habitan en el mismo castillo.
Al que feo ama, bonita le parece.
Líbreme Dios de moza adivina y de mujer latina.
Quien ve romero y no lo coge, del mal que le venga no se enoje.
Dios encuentra un ramo bajo para el pájaro que no puede volar
Siembra quien habla y recoge quien calla.
Fiebres otoñales, largas o mortales.
Quien bebe en ayunas, mejor bebería con aceitunas.
Madrastra, madre áspera.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
De alcalde a verdugo, ved como subo.
Aprovéchate gaviota que no te verás en otra.
Cuando la perra es brava hasta a los de casa muerde.
Galgo que muchas liebres levanta, ninguna mata.
El que cree en mujer no cree en Dios.
Como vinagre a los dientes y humo a los ojos es el perezoso para quienes lo emplean.
No eches más leña al fuego.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
Un candado para la bolsa y dos para la boca.
El pez muere por su propia boca.
Barba a barba, vergüenza se cata.
La mejor bellota es para el peor marrano.
No hay cosa que fin no tenga, a la corta o a la luenga.
Como no son tuyos los zapatos, que tiras por el barro.
Las obras, con las sobras.
El que hambre tiene, con pan sueña.
A la pereza persigue la pobreza.
Nadie fue escaso para quien bien quiso.
El poder y el esplendor, embriagan más que el licor.
Mi secreto, en mi pecho.
En tus apuros y afanes, acude a los refranes.
Aunque veas pleito ganado, vete con cuidado.
Nadie es culpable, hasta que no se demuestre lo contrario.
Entre col y col, lechuga.
Como mi llamamiento es alto, las obligaciones que me incumben también son fuertes, y me temo que en mi gobierno pueda haber deficiencias
A tal puta, tal rufián.