El oro hace poderoso pero no dichoso.
A quién le dan pan, que llore.
Írsele a uno el santo al cielo.
Olla sin tocino y mesa sin vino, no valen un comino.
Agua, candela y la palabra de Dios, ningún hombre de bien las negó.
Más es fuerte el amor y más se siente dolor
Si estás enamorado, te basta con oler una rosa, si eres un grosero, entras y destruyes el jardín
Valiente que huye una vez, es que se guarda para otra vez.
El trabajo es la ley y a todos agita.
Tienen el mismo principio, pero no igual, el sueño y la muerte.
Nadie le da vela en este entierro.
De los nublados sale el sol y de las tormentas, la bonanza.
Cama de novios no la tienen todos.
Quien tiene hijo en tierra ajena, muerto le llora, y vivo le espera hata que llega la triste nueva.
Muerte la gata, los RATONES bailan.
Buenas palabras no te quitan dinero del arca.
Amor verdadero, el que se tiene al dinero.
Días de mucho vísperas de ayuno.
Pan duro, pero seguro.
Puso pies en polvorosa.
Variante: A Dios se dejan las cosas, cuando remedio no tienen.
El que siembra tormentas recoge tempestades.
El toro y el vergonzoso poco duran en el coso.
Nada más engreído que un tonto bien vestido.
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
El sueño es alimento de los pobres.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
Muero el Rey y el Papa y el que no tiene capa.
Escapar del lago del dragón y caer en la guarida del tigre.
Jeremías llora sus penas y no las mías.
El amor da al necio osadía y entendimiento.
Cuando los números hablan se acaban las discusiones.
Allá van leyes, donde quieren reyes.
Quien no miente no viene de buena gente.
El que no ama, no se desilusiona.
Gitano no saca la suerte a gitano.
Vale más rodear que mal andar.
Mujer refranes, muller puñetera.
La muerte es flaca y no ha de poder conmigo.
Quien boca tiene a Roma va.
El ruin buey, holgando se descuerna.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Deja la h de ayer para hoy.
El borriquito delante, para que no se espante.
Como el culebrón de majano, que tira la piedra y esconde la mano.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Nunca te duermas en los laureles.
Cuando las dos partes arguyen muchas razones, el prudente cede primero.