Pascuas marzales, hambre y enfermedades.
El cielo castiga, el cielo reprende, pero el cielo no hace nada de esto cuando la gente está comiendo.
Una huésped llega con diez bendiciones, come una y deja nueve.
Variante: Caridad y amor no quieren tambor; en silencio viven mejor.
Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Atalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón; Y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres. Proverbios 3:3-4
La fantasía es necesariamente inútil
Clavija del mismo madero no la quiero.
Según el sapo es la pedrada.
Gatos y mujeres, buenas uñas tienen.
El tiempo todo lo pone a prueba.
Perdiendo aprendí; más vale lo que aprendí que lo que perdí.
Este mundo es casa de locos: cantan unos y lloran otros.
Con las buenas palabras nadie come.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
Dos por el conejo pelean, y llega el tercero y se lo lleva.
Lo que se da no se quita.
Cuatro ojos ven más que dos.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
Uno a meter y otro a sacar, el primero ha de llorar.
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
Casa y potro, que lo haga otro.
Dinero ahorrado, dos veces ganado.
Gentes hay de mucho tono, que producen Solo abono.
Español rojo y alemán moreno, ninguno es bueno.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
Es en lo más estrecho del desfiladero donde comienza el valle.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
De pollos de labrador, líbranos, Señor.
Hijo ajeno, candela en el seno.
El que huye, obedece.
Nadie diga de ninguno porque no diga de el alguno.
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
Fuiste doncella y viniste parida; ¡cuántas te tendrán envidia!.
Mal camino no va a buen lugar.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
A quien mal canta, bien le suena.
Me enseña a ser bueno el que me hace un bien.
Quien calla otorga
Amor forastero, amor pasajero.
La muerte es lo único seguro que tenemos en la vida.
El que esta abajo no tiene miedo de caer.
El salario del justo es la vida; la ganancia del malvado es el pecado.
La razón no quiere fuerza.
No hay cosa más pesada que una deuda recordada.
Pan ajeno, caro cuesta.
Arriba canas y abajo ganas.
Entre suegra y cuñado, sale el nieto abogado.
Caballo que tiene que ir a la guerra, no muere en el vientre de la yegua.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
Dichoso Adán que no tuvo suegra.