Casa chica infierno grande.
Una mano no aplaude. Dos manos si.
A buen adquiridor, buen expendedor.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
El frío puede entrar de repente, entre Navidad y los Inocentes.
la ropa son alas.
La mucha luz deslumbra y no alumbra.
La reunión en el rebaño obliga al león a acostarse con hambre.
Hijo de gato caza ratón.
Vejez y hermosura nunca se vieron juntas.
Hay quienes pasan por el bosque y no ven leña para el fuego.
Corazón codicioso, no tiene reposo.
Cuando suga la abeja, se vuelve cera y miel; cuando la araña, veneno y hielo.
El que es sabio nunca enceguece.
Nadie hable mal del día hasta que la noche llegue.
Mas mata la duda que el desengaño.
Cornudo sois, marido; mujer, ¿quién te lo dijo?.
Por miedo a los gorriones, no se deja de sembrar cañamones.
Dineros me dé Dios; que con mi poco saber me aviaré yo.
Pierde el hablar lo que ganó el callar.
Para alcanzar, porfiar.
Antes miente la madre al hijo que el hielo el granizo.
El que no tranza no avanza.
Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido.
El camino de la boca, nadie lo equivoca.
Mucho apretar, listo aflojar.
Ni fraile en boda, ni perro entre ollas.
Cuando los solteros se divierten en el cielo, truena.
Enfermedad a plazo fijo, señal es de nuevo hijo.
Vida de campo, hombre sano; vida de pueblo, hombre enfermo.
La muerte tiene las piernas frías.
La rama que nace torcida, nunca se endereza.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
De dichos y refranes, hacemos mil planes.
Cerca del rey, cerca del cadalso.
Las lenguas de los que critican son como las patas de las moscas, aterrizan en cualquier cosa que encuentran.
El amor y el reloj locos son.
El que se apura, poco dura.
A Dios y a su altar, lo mejor has de dar.
Dios pone el remedio junto a la enfermedad.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
Si se muere el que me debe, todo se pierde.
Música y flores, galas de amores.
El niño regalado, siempre esta enojado.
Pescador de anzuelo, a su casa vuelve con duelo.
A consejo ido, consejo venido.
Gato con guantes no caza ratones.
La mentira es justa cuando, por hacer bien, la verdad se oculta.
Susto meado mejor que sangrado.
La rueda de la fortuna nunca es una.