Los cuernos duelen al salir, pero ayudan a vivir.
Guardólo Dios de piedra y niebla, más no de puta vieja.
Chaqueteros y ramplones, en cada pueblo, montones.
Jugarse hasta la camisa.
No hay nada más hermoso que un padre llegue a convertirse en amigo de sus hijos, cuando estos lleguen a perderle el temor pero no el respeto.
Alcalde que por momentos se dispara, háganle arrimar la vara.
Fía mucho, más no a muchos.
Bien sabe el asno en que casa rebuzna.
La suerte de la fea, la bella la desea.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
Dios es más grande que el mundo.
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
A mucho hablar, mucho errar.
El deudor no se muera, que la deuda en pie se queda.
Bien vengas, mal, si vienes solo.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
La bolsa del miserable, viene el diablo y la abre.
Encargo sin plata, no pesa ni mata.
Donde no hay celos no hay amor.
Mala es la llaga que con vino no sana.
Caldo de gallina, a los muertos resucita.
El indio no mata, lo que mata es la flecha.
El zorro pierde el pelo, pero no las mañas.
Nada se nos parece tanto como nuestras fantasías
Hasta la muerte, anda con pie fuerte.
Adonde no te llaman, no vayas.
De ausente a muerto, no va un dedo.
Abril concluido, invierno ido.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
El vivo a señas y el tonto a palos.
El dinero del pobre, dos veces se gasta. El duro del casado vale dos cincuenta.
Antes se coge al mentiroso, que al cojo.
Honor a quien honor merece.
De bien en mejor.
Para los toros del jaral los caballos de ahí mesmo.
La muerte todas las cosas iguala.
El sol quema la espalda; el hambre el vientre.
En otoño, pan de ayer, vino de antaño y caldito a diario.
Las grandes penas no se quejan.
No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
El amor hace iguales a los que no lo son.
Puede usar quien tenga en gana, su culo de palangana.
Yo le puedo dar de comer, pero hambre no le puedo dar.
Se defiende como gato panza arriba.
Tú no serás amado si piensas nada más que en tí.
Quien bien quiere, tarde olvida.
Decir bien y obrar mejor.
No hay zurdo bueno.
Quién come para vivir, se alimenta; quién vive para comer revienta.
Antes doblar que quebrar.