El vino ha ahogado a más hombres que el mar.
Para el avaro, todo es caro.
Juntarse el hambre con las ganas de comer.
Acabada la misa, se parten las obladas.
Bocado de mal pan, no lo comas ni lo des a tu can.
Bueno de asar, duro de pelar.
Lo que no fue tu año no fue tu daño.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
A la hembra desamorada, a la adelfa le sepa el agua.
Tope no es pelea.
Sirva de algo mientras se muere.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
El que se coma la carne que se coma también el hueso.
Pan, uvas y queso; saben a beso.
A cada rey su trono.
No tires piedras al vecino si tu techo es de cristal.
El regalo del mal hombre no trae consigo nada bueno.
Sueños de hombre pobre, pedos de burra vieja.
Nunca te cierres la puerta, que el mundo da muchas vueltas.
Comer sin vino, comer canino.
No aprovecha lo comido, sino lo digerido.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
Amor de asno, coz y bocado.
Variante: Ser desagradecido es ser mal nacido.
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.
Libro cerrado no saca letrado.
Del todo no muere el que deja por donde se le recuerde.
Por los reyes lo conocen los bueyes.
A quien mucho se apresura, más el trabajo le dura.
Cielo empedrado, viento o suelo mojado.
De la mar, el salmón; de la tierra, el jamón.
Fuerza sin maña no vale una castaña.
Inútil es reprender a quien caso de no ha de hacer.
A quien por sufrir deja la vida, vida por sufrir deja a la muerte.
Bárbara reina, bárbaro gusto, bárbara obra, bárbaro gasto.
No hay peor pagador que el que no niega la deuda.
El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.
La belleza y la tontería, van siempre en compañía.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
El que pasa por romero y no lo coge, si le viene algún mal que no se enoje.
Vicio por natura, hasta la muerte dura.
Peor que chile y agua lejos.
Rebuznaron en balde, el uno y el otro alcalde.
Enero, claro y heladero.
No dar ni recibir, sin escribir.
Cada paso que da el zorro le acerca más a la peletería.
Quien mal se casa, pronto vuelve a casa.
Pan, vino y ajo crudo, y verás quien es cada uno.
En los grandes aprietos, crece el entendimiento.
No me abra los ojos que no le voy a echar gotas.