Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.
Mujeres y aves, todas poner saben: ésta poñen huevos, y aquellas poñen cuerno.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.
Un amigo es como una fuente de agua durante un viaje largo.
Rápido y bien, no siempre marchan juntos.
Trabajo hecho en domingo, el diablo se lo lleva.
El que mucho habla, mucho yerra.
Pan tierno y leña verde, la casa pierde.
A quien has acallado no le hagas llorar.
Téngale miedo a la ira de Dios ya una escasez de mujeres.
Amor trompetero, cuantas veo tantas quiero.
Hacer castillos en el aire.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
Un garbanzo no hace puchero, pero ayuda al compañero.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
El que no tiene quehacer desbarata su casa y la vuelve a hacer.
El viento y la marea no esperan a nadie.
Quien hace por común, hace por ningún.
Sin pan y vino, Venus tiene frío.
Es posible soportar el arroz y el té frios, pero la mirada y las palabras frías son insoportables.
Al mal pagador, plazo corto es lo mejor.
Una buena dote es un lecho de espinos
Más se perdió en la guerra.
Su tarea es cuidar a los mayores, a los indefensos, a aquellos que no pueden hacerlo por su cuenta, y por sobre todo, a los niños, el futuro de la humanidad.
Quien te aconseja comparte tu deuda
A largos días, largos trabajos.
Quien bien quiere, bien obedece.
Una cosa son las palabras de los hombres; otra los hechos del Dios.
Hace mal quien lo secundario hace principal.
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
De Dios logra la gracia el que se conforma con su desgracia.
El que dice verdades a medias, dice mentiras a puños.
Dios retarda la justicia, pero no la olvida.
Desde los tiempos de Adán, unos calientan el horno y otros se comen el pan.
En el país de ciegos, el tuerto es rey.
Cuando el león envejece hasta las moscas le atacan.
Quién no gusta del vino, tiene otros peores vicios.
Amor, dinero y cuidado, no puede estar disimulado.
Si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en el precipicio.
Como al caballo le prueba el camino, a los hombres les prueba su sino.
Las más suaves angarillas, también matan las cosquillas.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
A quien has de acallar, has de halagar.
Cuando Dios amanece, para todos lo hace.
Costumbres hacen leyes, que no los reyes.
Que la haga el que la deshizo.
El miedo no anda en burro.
Compra con tu dinero, y no con el ajeno.
La gloria, a la larga, se torna amarga.
El amor y el interés, comen juntos en un plato; el amor come por horas y el interés cada rato.