El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
Hacer mal está mal, hacer bien no conviene
Dos fuentes, dos ríos.
Chapucea el chapucero, mala obra por buen dinero.
No retengas a quien se va, ni rechaces a quien llega.
Hay que aprender a ser gato de casa grande, se van a acabar los ratones.
Vamos a ver de qué tumba salen más muertos.
En gustos y colores, no discuten los doctores.
Idiota y tozudo, no hay mejor burro.
La avaricia es mar sin fondo y sin orillas.
Los errores son grandes cuando el afecto es pequeño
Persevera y triunfarás.
Debajo del buen sayo está el hombre malo.
Esposa hermosa te obliga a montar guardia
La Justicia tolerante es cómplice del maleante.
Dichoso el burro que en el camino le quitan la carga.
El que presume de honrado, presume de desgraciado.
De Dios hablar, y del mundo obrar.
El perro de buena raza hasta la muerte caza.
A donde no está el dueño, no está su duelo.
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
Buenas noches y buenos días, y tú en tu casa y yo en la mía.
Contra fortuna, no vale arte alguna.
No hay camino más seguro que el que acaban de robar.
El que ríe el último, ríe dos veces.
Hay hombres como el dado: que se están de cualquier lado.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
Quien no tiene quiere más.
Abundancia y soberbia andan en pareja.
Más vale que se pierda una casa que no dos.
De mi maíz ni un grano.
Ni siquiera un dios puede cambiar en derrota la victoria de quien se ha vencido a sí mismo.
Llena o vacía, casa que sea mía.
Para atrás ni para coger impulso.
Los grandes talentos son calmados en la prosperidad y callados en la adversidad.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
Al hombre de rejo, vino recio.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
El camino del cielo es empinado, y el del infierno llano.
Líbrame Dios del agua brava, que de la mansa me cuido yo.
Bebe y ata la bota.
Cabellos y cantar, no es buen ajuar.
El muerto se asusta del degollado.
La mujer casta esta siempre acompañada.
La enfermedad entra por la boca y la desgracia sale de la boca.
Espera lo mejor, pero prepárate para lo peor.
Hasta la sepultura el amor fuerte dura.
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.