La buena ocasión, propicia al ladrón.
Ama y guarda.
Quien nada pide, nada recibe.
Lágrimas quebrantan o ablandan penas.
El muerto al pozo y la viuda al gozo.
Las tormentas y las guerras no duran siempre.
Muerte no venga que achaques no tenga.
Zamora no se ganó en una hora.
El que no quiera ver visiones que no salga de noche.
Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran
Del sabio es errar, y del necio perseverar.
Ser más bueno que el pan.
La mala mujer y el buen vino, se encuentran en el camino.
Faldas largas, algo ocultan.
Quien con mocos va a la guerra con mocos vuelve de ella.
Si no vas de acuerdo con uno, es su problema;si no vas de acuerdo con nadie, es tu problema.
Siempre ayuda la verdad.
Si no tienes para bien, para mal no faltará.
Aburrimiento y nervios son contagiosos
Lo que no conviene no viene.
Ni mueras en mortandad ni juegues en Navidad.
Casamiento por amores, no darán fruto esas flores.
De ventero a ladrón, no hay más que un escalón.
Los pícaros creen que nada puede hacerse sin picardía.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
Juez que admite regalos, llevarlo a palo.
Quien se casa, mal lo pasa.
Mano de hierro en guante de seda.
Las llaves en la cinta y el perro en la cocina.
¡Qué buenas sois mis vecinas!, pero me faltan tres gallinas.
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
Si te cuidad de los listos, seguro que te engaña un tonto.
A golpe dado no hay quite.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Conquista el amor solo aquel que huye
A la mañana el blanco y el tinto al serano.
Donde muchos mandan y ninguno obedece, todo fenece.
Hablar bajo y obrar alto.
Cielo a corderos, agua a calderos.
Desconfiad de la mujer que habla de su virtud y del hombre que habla de su honestidad.
Alacena de dos llaves, la una entra cuando la otra sale.
Un buen mozo y un abad no pueden cargar a un asno contra su voluntad.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
No está Dios en higueras que oiga a putas y a viejas.
El buey manso mató al amo.
Ante la duda, abstente.
Al papel y a la mujer, lo que le quieran poner.
El que tal ha padecido, ése se compadece del doliente y del herido.
A los enfermos, los sanos les damos saludables consejos.