El amor de lejos, es para los pendejos.
Al aprendiz sin pelo, jodelo.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
Si mi abuela hubiera tenido barbas, hubiera sido mi abuelo.
No hay atajo sin trabajo.
Con vehículos y gentes, debemos ser muy prudentes.
A hombre jugador y a caballo correlón, ¡ay qué poco les dura el honor!.
El vino de Jerez, ya no lo deja quien lo probó una vez.
Un sabio y un tonto saben más que un sabio solo.
Ni me fío de gabacho, ni de alcahuete macho.
Mala olla y buen testamento.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
En Noviembre, quien cava, el tiempo pierde.
Me importa un bledo.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Cuando los hombres son amigos el agua que beben es dulce
Tener tiempo libre conlleva muchas ventajas
De buenos y de mejores a mi hija vengan demandadores.
Tal vez mis hijos vivirán en casas de piedra y ciudades amuralladas - Yo no
La ocasión asirla por el guedejón.
Quede al revés o al derecho, lo que se hizo ya está hecho.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
Una persona de gran sabiduría suele parecer torpe.
Juicios tengas, y los ganes.
Modesto obsequio que encierra gran afecto.
Amor de madre, ni la nieve lo hace enfriar.
Madrastras, reniego de ellas y de su casta.
La mujer y la guitarra, antes de usarla, templarla.
La generación anterior planta árboles y la posterior se cobija a su sombra.
Nunca des consejo sin que lo pidan.
Detén con suavidad, deja ir con suavidad. Este es uno de los mayores secretos de la felicidad en el amor.
Hijo solo, hijo bobo.
Quien lo hereda no lo hurta.
Un buen caballo viejo encerrado en el establo aún aspira a galopar mil li.
Hijo ajeno, candela en el seno.
Ni para carga ni para silla.
Cuando el necio es acordado, el mercado ya ha pasado.
Quien quiere tener un niño cueste lo que cueste, se casa con una mujer embarazada.
Quien con verde se atreve, por guapa se tiene.
Dios no desampara a sus hijos.
Lo que se da con amor nunca se pierde.
Beber y comer buen pasatiempo es.
El dinero requiere tres cosas: saberlo ganar, saberlo gastar y saberlo despreciar.
Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
Pan a hartura y vino a mesura.
Jamás olvidó el que bien amó.
Año bisiesto, ni viña ni huerto.
Abaja acá, gallo, que estás encaramado.
Lo difícil lo hacemos para pronto, lo imposible nos tardamos un poquito más.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.