El año que es de leche, hasta los machos la dan.
Agárrate, que hay curvas.
No hay día tan lueñe que presto no este presente.
Hombre de buen trato, a todos es grato.
Quien ahorra una peseta cuando puede, tiene un duro cuando quiere.
El que sabe sabe y el que no es empleado publico.
Paciencia, cachaza y mala intención.
Perdona el error, pero no lo olvides.
No con quien naces, sino con quien paces.
En casa donde hay suegra, no hay hora buena.
Quien una vez te engañó, no lo haga dos.
Espéjate para que veas cómo eres.
Las firmes amistades se hacen en las mocedades.
Indio, mula y mujer si no te la han hecho, te la van a hacer.
Hagas lo que hagas, no te olvides de las bragas.
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
Más vale cargar la carga que arrear la mula.
A lo que no puede ser paciencia.
Atáscate, que hay lodo.
El que nísperos come y bebe cerveza, espárragos chupa y besa a una vieja, ni come, ni bebe, ni chupa ni besa.
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.
Hombre de cojón prieto, no teme aprieto.
Ten tu mano pronta para echarla al sombrero, y tardía para meterla en el bolsillo.
Madruga y verás; busca y hallarás.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
A buen adquiridor, buen expendedor.
Nunca dejes la certidumbre por la esperanza.
Ramos mojados, ésos mejorados.
El día que amasó, mal día pasó; pero peor es no tener qué amasar ni qué cerner.
Paga adelantada, paga viciada.
El amor y la luna se parecen: menguan cuando no crecen.
El hijo sabe que conoce a su padre.
Hombre refranero, hombre de poco dinero.
Estudia y no serás cuando crecido, el juguete vulgar de las pasiones, ni el esclavo servil de los tiranos (Abel Vera Simbort)
Bebe y ata la bota.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Antes te quedes manco, que eches una firma en blanco.
La primera vez es una gracia, la segunda vez es una regla.
No te fíes de las nieblas, ni de las promesas de suegra.
A los tontos no les dura el dinero.
Lo importante no es vivir mucho, sino vivir más.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
Jamás digas: nunca jamás.
Agua estantía, renacuajos de día.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
De aquí a cien años, todos calvos.
Vuelve a tu menester, que zapatero solías ser.
Sementera temprana, de cien una vana.
Manda y haz, y así a los torpes enseñarás.
Si te hace caricias el que no te las acostumbra a hacer, o te quiere engañar o te ha menester.