Me hizo sudar la gota gorda.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
Como me crecieron los favores, me crecieron los dolores.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
Es más fácil saber como se hace una cosa que hacerla.
Es engaño triste y vano, consolarse con la mano.
Tantas veces fue el burro al molino, que olvido el camino.
Las canciones de los viejos al final se convierten en lagrimas.
Corazón apasionado no sufre ser aconsejado.
Monja de Santa Irene, que en brazos llevas el nene.
El buen alimento cría entendimiento.
La madera de enero no la pongas al humero; déjala estar cortada, que ella se curte y amansa.
Estás más perdido que un juey bizco.
Con el amigo come y bebe pero no hagas negocios
Variante: El vino demasiado, ni guarda secreto, ni cumple palabra.
A Dios, llamaron tú.
Los hijos de mis hijas, mis nietos serán; los hijos de mis hijos, en duda estarán.
Cuando un tonto se agarra a una reja, o la arranca o no la deja.
El que venga atrás que arree.
Ya no bebo vino, porque me cuesta dinero; pero siendo de balde, echa vino tabernero.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
Sirva de algo mientras se muere.
Nunca un peligro sin otro se vence.
Llevar y traer, de todo ha de haber.
Compañía de dos, mi perro y yo.
Cerca de la iglesia, lejos de Dios.
Hay mujeres que, como la leña de corcha, tienen tres arderes.
Allá ellos que son blancos y se entienden.
Se heredan dinero y deudas
El vivo a señas y el tonto a palos.
No es pobre el que poco tiene, pero sí lo es el que vive con gran avidez.
La vaca, cuanto más se ordeña, más larga tiene la teta.
A un traidor, dos alevosos.
Esperanza que consuela, que no muera.
Recibir mal por bien, todos los días se ve.
Al cobre y al estaño, mucho paño.
Esto no termina hasta que se acaba.
El que no arriesga nada lo arriesga todo.
Fragilidad tu nombre es mujer.
El que toma parientes más honrados que sí, señores toma a quien servir.
Manda, manda, Pedro y anda.
Bodega de buen olor, no ha menester pregón.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
Quien hizo una, hará ciento.
A quien se hace el sordo, barreno gordo.
Cada cual sabe de la pata que cojea.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
Lo que te han dado, recíbelo con agrado.
La petición es cálida, el agradecimiento es frío.
El arte de ser sabio es el arte de saber que ignorar.