Llevando lo que todos llevan, no harás moda nueva.
Conquistada la madre, segura está la hija.
Variante: El perro y el niño, donde le ponen cariño.
El gozo en el pozo.
Cuando los calvos mueren, la nostalgia los convierte en cabezas rizadas.
Al son que me hicieres, a ese bailaré.
Ausencia enemiga del amor, cuan lejos de ojos, tan lejos de corazón.
Hay que tener los pantalones en su sitio.
Buena burra hemos comprado.
Por Abril duérmese el mozo ruin, y por Mayo el mozo y el amo.
El hablar de El Escorial, es muy largo de contar.
Después de tragos y fiestas, mira bien con quien te acuestas.
A buen árbol te arrimas, buena sombra te cobija.
A muertos y a idos, no hay amigos.
Pasito a pasito, se va muy lejitos.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
Al asno no pidas lana.
Un jesuita y una suegra saben más que una culebra.
De boca para fuera.
No hay largo que no se incline, ni enano que no se empine.
Aunque el vivir es incierto, nadie en la víspera ha muerto.
Más aburrido que un mico en un bonsái.
Quien bien quiere, bien obedece.
Mentiroso sin memoria, pierde el hilo de la historia.
La suerte está echada.
Entre marido y mujer, nadie se debe meter.
La esperanza mantiene.
Iglesia cerrada, ni culto ni nada.
Alcalde de aldea, yo no lo sea.
La primera copa es la de la sed, la segunda por compañía, la tercera por alegría.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
El hablar mismo idioma.
Picar y afilar, afilar y picar, y el prado sin segar. Solo me gustaría entender que tu dios me amas
Alegrías y pesares, te vendrán sin que los buscares.
Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
Te paso la pala diego
De ventero a ladrón, no hay más que un escalón.
Gato que mucho se lava, anuncia agua.
El que bien tiene y mal escoge, por mal que le vaya que no se enoje.
La que fácil llega, fácil se va.
En el último parche es cuando se cambia la cámara.
Al que tienes que dar la cena, no le quites la merienda.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
No hagas leña del árbol caído.
Cuando el vil enriquece, no conoce hermano ni pariente.
Llegar y pegar, Matías, no es para todos los días.
Hasta lavar las cestas, todo es vendimia.
La oportunidad no toca dos veces a la misma puerta.