Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
Llueve a cargas, que hecho está donde caigas.
Deja que tu ira se ponga con el sol y asegúrate que no vuelve a amanecer la mañana siguiente.
El vino en jarro cura el catarro.
Alcanza, quien no cansa.
Hijo ajeno, candela en el seno.
De padres asientos, hijos taburetes.
Casarás y amansarás.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Vive cada día de tu vida como si fuera el último... un día acertarás.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
Majada forera, sestil de verano, quien aquí te puso, mal sabe de ganado.
Las oportunidades no se pierden, siempre hay alguien que aprovecha lo que uno deja pasar.
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
Como quien no quiere la cosa, y la cosa queriendo.
Desde los tiempos de Adán, unos calientan el horno y otros se comen el pan.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
Gallina vieja da buen caldo.
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
Al que da y quita le sale una jorobita.
Detrás de la Cruz está el Diablo.
El que nace capacho, muere serón.
Mal por mal, mejor está mi Pascual.
De higos a brevas, larga las lleva.
La zorra muda de pelo, pero de costumbre no.
Donde manda el amo se ata la burra.
Pedir peras al olmo.
Juntos por el mundo van el bien y el mal.
La suerte está echada.
A ciento de renta, mil de vanidad.
La muerte lo mismo come cordero como carnero.
Compañía de dos, mi perro y yo.
Ramos mojados, ésos mejorados.
Cuando llueve no todos nos mojamos.
Hablen cartas y callen barbas.
Al hombre osado, la fortuna le da la mano.
El pastor ruin, por no dar un paso, tiene que dar mil.
Quien dinero tiene, come barato y sabio parece.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.
Cada maestrillo, tiene su librillo.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
El que no se atreve a largar velas hasta que tenga un viento favorable perderá muchos viajes.
Centavito a centavito va llenándose el cochinito.
El que bien reparte, se lleva la mejor parte.
Doncellita, ¿a quién querrás?. A quien me quiera llevar.
El mejor adorno es, la modesta sencillez.
Lo que con el ojo veo, con el dedo señalo.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
A quien no tiene padre ni madre, Dios le vale.