Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
Abrígate en Febrero con dos capas y un sombrero.
Agua, en jarro; y vino, en cántaro.
El agua para un susto y el vino para un gusto.
Al comer, al tajadero, al cargar, al cabestrero.
El remiendo, bueno o malo, ha de ser del mismo paño.
No hay más bronce que años once, ni más lana que no saber que hay mañana.
Quien hace casa o cuba, más gasta que cuida.
Lo que fuere sonará.
Boca ancha, corazón estrecho.
Lo fino y bonito, es siempre chiquito.
Para ver la buena gente solo un ojo es suficiente.
De la risa al duelo un pelo.
Retozos a menudo, presto llegan al culo.
Al potro y al niño, con cariño.
Tumbando y capado.
Panojal que embarba, garojo que desgrana.
A carrera larga, cada galgo se queda en su puesto.
No hay quien escupa al cielo que a la cara no le caiga.
Untado un dedo, untada toda la mano.
Cabeza para naciente y pies para poniente.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.
Cebada granada, a ocho días segada.
Amigo sin dinero, eso quiero; que dinero sin amigo, a veces no vale un higo.
Nunca llueve a gusto de todos.
Quien conversa con un rostro amable, llena de alegrías los corazones de los demás.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
El que da algo a un hombre bueno hace una buena venta.
A chica boca, chica sopa.
Más vale un "ya" que cien "después se hará".
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
Nada tiene al que nada le basta.
La morcilla reciente, cómela con tu pariente.
El que paga mal, paga dos veces.
El vino poco, trae ingenio; mucho, se lleva el seso.
Oración de perro no va al cielo.
Récipes de médicos, opiniones de abogados, sandeces de mujeres y etcéteras de escribanos, son cuatro cosas que doy al diablo.
El que trabaja honrado, se vuelve jorobado.
Niebla en alto, lluvias en bajo.
Al comer chorizos, llaman buenos oficios.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
Por San Lucas, mata tus puercos, tapa tus cubas y prepara tus yuntas.
Dueña que mucho mira, poco hila.
Por el hilo se saca el ovillo.
Deja la cama al ser de día y vivirás con alegría.
En Mayo, leche y miel hacen al niño doncel.
Invierno bueno pasarás si cerdo, grande o chico, matarás.
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
Quien a buen árbol se arrima, va un perro y se le mea encima.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.