Al mejor pastor, el lobo le roba una oveja.
El que fía, o pierde o porfía.
Aquel que ríe ahora, mañana llora.
Puerta de villa, puerta de vida.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
Lo que no está prohibido está permitido.
Junio grana los trigales, si Abril y Mayo llovieron a gusto de los mayorales.
Quien vende barato vende doblado.
El hombre como el oso, cuanto más feo, más hermoso.
Agua en Marzo, hierbazo.
Fiate de Dios y no corras.
Hay mujeres, mujercillas, monicacas y monicaquillas.
Ese no necesita sardinas para beber vino.
Un señor sí y un señor no, son dos señores.
En San Antonio todo puerco es bueno.
Estrenar casas y domar potros, otros.
Bien guisa la moza, pero mejor la bolsa.
Mande quien pueda, y obedezca quien deba.
Para el tiempo que me queda en el convento, me cago dentro.
la ropa son alas.
Los negocios no tienen ocio.
Quien siembra si llueve, el día pierde.
El frío puede entrar de repente, entre Navidad y los Inocentes.
En enero, ni galgo lebrero ni halcón perdiguero.
Hacerte amigo del juez
Eso pasa en las mejores familias.
Las obras de caridad dicen quien es hombre de bondad.
Palabra de boca, piedra de honda.
Cuando la yegua no pasa y la mujer dice se casa, la yegua no pasa y la mujer se casa.
Buena condición vale más que discreción.
Por Navidad cada oveja a su corral.
El cosechar y disponer de provisiones puede durar por largo tiempo.
La casa la hace el hombre y el parentesco la mujer.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
Hacer pinitos.
Chaqueteros y ramplones, en cada pueblo, montones.
El perezoso siempre es menesteroso.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
Lo que sea que suene.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
Panadera érades antes, aunque ahora traéis guantes.
El que venga atrás que arree.
Confianza, en Dios y en que sea gruesa la tabla.
Campo abandonado, fuego proclamado.
Guárdete Dios del diablo, de hijo y ojo de puta, y de tumbo de dado.
Nunca falta tapadera, para cubrir la gotera.
Tiene más dientes que una pelea de perros