Tiene más dientes que una pelea de perros
Nunca falta tapadera, para cubrir la gotera.
Dios perdona siempre, los humanos a veces, la naturaleza nunca.
Una golondrina no hace verano, ni una sola virtud bienaventurado.
Todo vale para el convento, y llevaba una puta al hombro.
Agua y bailar, a hartar. Indica que el agua y la diversión nunca deben faltar.
Dos no discuten si uno no quiere.
La pasión embellece lo feo
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
Nieve en octubre, siete lunas cubre.
Levantarse con el pie izquierdo.
Ocasión llegada presto agárrala.
La zorra solo una vez en el lazo se toma.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
Dios inventó la balanza, y el diablo la romana.
Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
No tropieza quien no anda.
La gracia del barbero es sacar la patilla de donde no hay pelo.
Llenar el tarro.
Quien tiene pies, de cuando en cuando da traspies.
Unos siembran el pan y otros lo cogerán.
El que ha de besar al perro en el culo, no ha menester limpiarse.
Alabanza propia es vituperio.
Aunque uno esté dormido, no deja de amanecer.
Si al mediodia el rey dice que es de noche, tú contempla las estrellas.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
Aceitunas, una o dos, y si tomas muchas, válgame Dios.
A camino largo, paso corto.
Muchas manos hacen Ligero el trabajo.
Abogacía que no zorrocía.
El que tiene buba, ése la estruja.
En tu casa, hasta el culo descansa.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
Buena cautela, iguala buen consejo.
Cada cual se reparte con la cuchara grande.
Tan bien parece el ladrón ahorcado, como en el altar el santo.
Suegra y sin dinero, al brasero.
El mucho vino, no guarda secreto ni cumple palabra.
Zaragoza la harta, Valencia la bella, Barcelona la rica, Huesca la amena.
No todo el que lleva zamarra es pastor.
Calabazas coloridas, en otoño recogidas.
La virtud ennoblece.
De uvas a peras.
Madre piadosa hace hija asquerosa.
Estreno de traje fino, preciso chorreón de vino.
Todo hombre tiene su manía.
Llevar y traer, de todo ha de haber.
Cosa muy querida, presto perdida.
El tiempo todo lo alcanza, a la corta o a la larga.
Cada cual debe ocuparse únicamente de aquello que entienda o le competa.