Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
Aquel es tu hermano que te quita el trabajo.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
El buen vecino, arregla el camino.
Para un viaje corto, cualquier borriquito es bueno.
Actividad cría prosperidad.
El buen vino sugiere buenos pensamientos y el malo perversos.
Pan caliente y uvas, a las mozas ponen mudas y a las viejas quitan las arrugas.
Mañana te lo dirá la vida.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
Corta despacio, que hay poco paño.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
Hasta el cuarenta de Mayo, no te quites el sayo; y para más seguro, hasta el cuarenta de Junio.
De pregonero a verdugo, mirad como subo.
El día que arda la enramada, se verá la llamarada.
Bodega de buen olor, no ha menester pregón.
Quien primero viene, primero tiene.
El beber es el placer, y el pagar es el pesar.
La mala mujer y el buen vino, se encuentran en el camino.
A comida de olido, pago de sonido.
Gente parada, malos pensamientos.
El que en Agosto duerme, velará en Septiembre.
Si ayer eras Don Nadie y hoy Don Alguien eres, ¿qué más quieres?
Qué buenos semos, mientras comemos.
A cada paso, un gazapo.
Con carne nueva, vino viejo y pan caldeal, no se vive mal.
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
Si sale cara, gano yo; si sale cruz, pierdes tú.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
El sol quema la espalda; el hambre el vientre.
Camino malo, pásalo pronto.
Bastante colabora quien no entorpece.
Casa sin madre, río sin cauce.
Hasta el rabo, todo es toro.
Casa sin sol, hace que el médico entre a todas horas.
Cual andamos, tal medramos.
Junto el dinero bueno con lo malo, todo ello se lo lleva el diablo.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
Mujer con toca, dos veces si.
Quien milagros busca, con el diablo se topa.
Pan tierno, casa con empeño.
Con la alforja vacía, mal se inicia el día.
Vino, amigo y aceite, cuanto más antiguo más ferviente.
Al destapar las cubas, se ve si es vino.
El dar y el tener, seso ha de menester.
Vino y amores, de viejo los mejores.
A Dios y a su altar, lo mejor has de dar.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Comed bueno, cagad fuerte, que pronto vendrá la muerte.