A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
La bolsa del miserable, viene el diablo y la abre.
Solo se puede competir en felicidad con los dioses cuando se posee pan y agua
San Antón mete las mozas en un rincón y San Sebastián las saca a pasear.
A la mujer y a la mula, vara dura.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Sol en Diciembre y nieve en Mayo, nunca buen.
Con pan, vino y queso, no hay camino tieso.
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
Bolsa que mucho clama, pronto se acaba.
Flor de Marzo, no quiebra el carro.
Hasta el más santo tiene su espanto.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
La buena lavandera, su camisa la primera.
Solo se acuerdan de Santa Bárbara, cuando truena.
Teta de noviciado.
Por San Fermín, el calor no tiene fin.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
Favor de señores y temporal de Febrero, poco duraderos.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
Mejor es deuda vieja que pecado nuevo.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
Vino sacado hay que gastarlo.
Lo que haces, encuentras.
En buen tiempo, no faltan pilotos.
El café es: Negro como la noche. Fuerte como el pecado. Dulce como el amor. Caliente como el infierno.
Humo de hogar no empaña el cielo.
Después de la tempestad, viene la calma.
Obra bien empezada, medio acabada.
El día que amasó, mal día pasó; pero peor es no tener qué amasar ni qué cerner.
Quien quita lo que da, al infierno va.
El Papa y el campesino unidos saben más que el Papa solo.
Aún no es parida la cabra y ya el cabrito mama.
Tripa vacía, ni ilusión ni alegría.
Tener tiempo libre conlleva muchas ventajas
Por San Antón, la gallina pon.
De los hombres se hacen los obispos.
No te alabes tanto si quieres llegar a santo.
Que cada cual se rasque con sus uñas.
Salir junto con pegado.
El habar de Cabra se secó lloviendo.
El Diablo no se harta de romper suelas.
Confesor que visitas hijas, desde aquí te marco por padre de familias.
Los esparragos de Abril, para mi; los de Mayo, para el amo y los de Junio, para el burro.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
Cuando el pastor pierde la oveja, paga con la pelleja.
Camino de Roma, ni mula coja ni bolsa floja.
Jugar y pasear solo por recrear.
En Junio hoz en puño.