Tal para cual, Pascuala con Pascual.
A hombre de dos caras, hombre de buena espalda.
La ocasión es la madre de la tentación.
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.
Invierno que mucho hiela, cosecha de fruto espera.
Dios en el cielo, en la tierra, el dinero.
En Septiembre, el que no tenga ropa que tiemble.
Siembra por San Lorenzo los nabos, y llenarás el carro.
Olla sin tocino y mesa sin vino, no valen un comino.
Aquí paz y en el cielo gloria.
Por Todos los Santos, los trigos sembrados y todos los frutos en casa encerrados.
Acelgas benditas, de día tronchos y a la noche hojitas.
La tercera es la vencida"
Aguarraditas de Abril, unas ir y otras venir.
Dios da pan a quien no tiene dientes.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
La trasquilá, buena o mala, a los cuatro días iguala.
Tras cada bocado, un trago, sería demasiado; pero tras cada tres, justo es.
Cuando el abad está contento, lo está todo el convento.
Quien acomete vence.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
El barbecho de enero hace a su amo caballero.
Divide y vencerás.
Asno de dos, válgale Dios.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
Cuando el diablo canta, contento está el infierno.
El toro y el gallo en el mes de Mayo.
Cuando llueve en San Canuto, tres meses justos.
Belleza a los sesenta, doila al diablo.
El día nunca retrocede de nuevo.
Para el que quiere, siempre hay trabajo.
Dar carne al lobo.
Loca es la oveja que al lobo se confiesa.
Chocolate y agua fría, cagalera a mediodía.
La mujer debe estar en casa al atardecer.
Otoño presente, invierno en la acera de enfrente.
El que persevera triunfa.
Alábate pollo, que mañana te guisan Alábate, asno, que te crece el rabo.
A poco pan, tomar primero.
Mujer que no tiene encanto, se queda para vestir santos.
Quien bien quiere, bien obedece.
Quien abono echa, tendrá buena cosecha.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
¿Cuándo será el fin del mundo?. El día que yo muera.
Bendita sea la mata de Mayo, que se secó lloviendo.
Al pasar San Antón, sastres al sol.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
El gusto de la alabanza a todos alcanza.
Noviembre caliente, mayo helado.