Quien gasta y no gana, ¿de qué comerá mañana?.
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
El arado rabudo, el arador, barbudo.
Zun de noche, se sube a un coche
El más cristiano se alegra, si se le muere la suegra.
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
Fraile convidado echa el paso largo.
Dios hace lo que quiere, y el hombre, lo que puede.
Pan no mío, me quita el hastío.
Moza que mucho va a la fuente, anda en bocas de la gente.
Haz la noche, noche y el día, día y vivirás con alegría.
Según sea el paño, hazte el sayo.
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta.
Una visita larga, ¿a quien no carga?.
Te paso la pala diego
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
A buenos ocios, malos negocios.
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
Carajadas de San Lucas, pendejadas de San Juan.
Barba hundida, hermosura cumplida.
¡Llueve sopa y yo con tenedor!
A cada cosa le llega su tiempo.
Junio, hoz en el puño, de verde y no de maduro.
Obra hecha, dinero espera.
Bebido con buenos amigos, sabe bien cualquier vino.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
Cochinillo de Febrero, con su padre al humero.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
Picar y afilar, afilar y picar, y el prado sin segar. Solo me gustaría entender que tu dios me amas
Mujer casada que trabaja, trabaja fuera y trabaja en casa.
El que mata por los Santos, en el verano come cantos.
Cumplir cada uno su deber a nadie sino a Dios temer.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
La ventura es paño que poco dura.
Marzo trae las hojas y noviembre las despoja.
El vino como el rey, y el agua como el buey.
El que va a la bodega por beber se le cuenta y el que no bebe, bobo va y bobo viene.
Modesto obsequio que encierra gran afecto.
En Febrero llama a obrero, a últimos que no a primeros.
Amor de dos, amor de Dios.
Por San Andrés, corderillos tres.
Manda, manda, Pedro y anda.
A fullero, fullero y medio.
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
Hace la misma falta aquí que los perros en misa.
Otoñada segura, San Francisco la procura.
Amor de puta y vino de frasco, a la noche gustosos y a la mañana dan asco.
Carnero, comer de caballero.