La carga cansa, la sobrecarga mata.
Dar palos de ciego.
Hambre, frío y cochino hacen gran ruido.
Las penas, con un cullillo de palo degüellan.
¡Cómo sufre mi pecho que late!
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
Toda demasía enfada y hastía.
Hijo de padre pobre, justo es que mucho lo llore, hijo de padre rico, llorándolo tantico.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
Zapato que aprieta, no me peta.
La pereza hace todas las cosas difíciles.
Pasar amargura por ganar hermosura.
Buey sin cencerro, piérdese presto.
Da lo tuyo antes de morir, y dispónte a sufrir.
Las penas no matan, pero ayudan a morir.
Más vale sudar que toser y tiritar.
Quien quiere y no puede, gran mal tiene.
Mujer hermosa, mujer que llora, sus males aminora.
Cojera de perro y lágrimas de mujer, no son de creer. (Variante: Cojera de perro y mal de mujer no hay que creer)
Hijos antes de casamiento, traen gran sufrimiento.
Salud perdida, salud gemida.
Me traen por la calle de la amargura.
Dios aflige a los que bien quiere.
Dos en pleito, para ellos es el daño y para otros el provecho.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Cantando y cantando, las penas se van aliviando.
Cuando el doliente va a las boticas, una persona pobre y dos ricas.
No hay viudita sin duelo, ni triste in consuelo.
El beber es el placer, y el pagar es el pesar.
Sufrir mujer contenciosa, es brava cosa.
Más vale llorarlas muertas que no en ajeno poder.
A mala suerte, envidia fuerte.
Caerle como pedrada en ojo tuerto.
Las penas, o acaban, o se acaban.
A gran culpa, suave comprensión.
él que se levanta en cólera,se sienta con una perda.
De las angustias, la muerte; de las fieras, las mujeres.
La verdad no peca pero incomoda.
Dar gusto da gusto.
Un suspiro es poco alivio.
La mujer decente, sufre más que se divierte.
Las tres ces que matan a los viejos: caída, cólico o cursos.
Me agarro hasta de un clavo ardiendo.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
Amor viejo, pena pero no muere.
Al mal amor, puñaladas.
Cuándo del pie, cuándo de la oreja, a mi marido nunca le falta queja.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
No hay duelo sin consuelo.