A quién le dan pan, que llore.
Mal de gota y de locura, tarde tiene cura.
Tras el vicio viene el lamento.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
El que teme a sufrir, sufre de temor.
Cantando se van las penas.
Donde aprietan, no chorrea.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
A dineros dados, brazos quebrados.
La pobreza es dura carga, pero hace callo a la larga.
Si quieres vivir feliz trágate tu dolor
Dar en el clavo.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
Sospechar y temer, enemigos del placer.
Si golpeas tu mano contra una piedra, no esperes más que dolor.
El que ha de ser servido, ha de ser sufrido.
Todos llevamos una cruz colgada; unos suave y otros pesada.
Una pena quita a otra pena.
Yantar aquí es un encanto, si tomas "duelos y quebrantos".
Llaga incurable, vida miserable.
Se hace pesado el muerto cuando siente que lo cargan.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
Pegue una aguja y se perfore (para ver cómo lastima) antes que usted perfore en otros.
A lo que no puede ser paciencia.
El buen libro de las penas es alivio.
Dale limosna mujer, que no hay en la vida cosa más mala, que la pena de ser ciego en Granada.
Al mal torero, hasta los cuernos le molestan.
Las horas amargas, son mucho más largas.
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
Rodar hacia abajo, no cuesta trabajo; rodar para arriba, eso sí que cuesta fatiga.
Lo que no puede curarse hay que aguantarlo.
La paciencia es buena cura para todas las heridas.
San Lorenzo calura, San Vicente friura, uno y otro poco dura.
Llámome carrasco y donde me pica me arrasco.
Fiebres otoñales, largas o mortales.
Muerte, no te me Achégate, que estoy temblando de miedo.
Mucho apretar, listo aflojar.
A pan duro, diente agudo.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
Cuando Dios no quiere aliviar los males, ni sirven sangrías ni flores cordiales.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
Harto da quien da lo que tiene.
El loco, por la pena es cuerdo.
Más fácil es hacer la llaga que sanarla.
Mal por mal, mejor está mi Pascual.
Aquí jodido, pero usted no tiene la culpa.
Al miedo plata; y al amor cariño.
Cada gusto cuesta un susto.
Dios te dé paz y paciencia y muerte con penitencia.